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03-01-2017

El Factor impensado que cambia el sabor de los alimentos

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El factor impensado que cambia el sabor de los alimentos

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Un estudio español aseguró que la fruta, el chocolate o el café pueden percibirse más amargos o más dulces según el estado de ánimo de cada persona. Qué dicen los investigadores

 

El café puede cambiar de sabor según el estado de ánimo.

La alimentación y el humor tienen una relación directa, muy cercana, más de lo que muchas personas podrían llegar a creer.

 

Tal es así que un grupo de investigadores de la Universidad de Granada (UGR) y de la Universidad Católica Argentina probó que ciertos alimentos como el café, el chocolate o los jugos de frutas pueden causar un mejor o peor sabor: más amargos, salados, dulces o ácidos, dependiendo de un factor impensado: el estado de ánimo.

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El informe explicó que si una persona se siente estresada o preocupada por el peso, es probable que la sensación de las comidas sea decepcionante.

 

La investigación, publicada en la revista Food Quality and Preference, contó con 59 participantes adultos sin ningún problema de salud.

 

Si una persona está contenta con su peso, percibirá los sabores de una mejor manera .

 

A ellos los dividieron en dos grupos: aquellos que consumían productos amargos habitualmente y aquellos que no. Ambos saborearon varias tandas de productos amargos, bajo diferentes estados motivacionales que los investigadores buscaron persuadir a través de una serie de imágenes.

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Durante la prueba se emplearon índices afectivos derivados del análisis de expresiones faciales e indicadores del deseo de consumir a partir de respuestas de aproximación o alejamiento.

 

Frente a la estabilidad que se le presupone a las preferencias alimentarias adquiridas, las respuestas afectivas y el valor de recompensa de alimentos parecen sufrir variaciones en función del ánimo.

El estudio reveló que el estrés reduce la aversión al sabor amargo del café, mientras que el chocolate produce un mayor rechazo cuando aumenta la preocupación por el peso corporal.

 

Las frutas y verduras también pierden su sabor cuando aparece la depresión .

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David García-Burgos, líder de la investigación y actual profesor del departamento de psicología de la Universidad de Friburgo (Suiza) aseguró que "estos hallazgos revelan por primera vez que no solo la implicación de los componentes afectivos/gustativos actúa en la superación del rechazo innato al sabor amargo, sino también cómo nuestros estados psicológicos repercuten en el sabor de la comida que ingerimos".

 

Los resultados "son especialmente importantes en la medida en que las preferencias y consumo de alimentos amargos, como algunas verduras y frutas, se promueven para hacer frente a la epidemia de la obesidad y promocionar las dietas saludables”