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05-05-2020

La Leche y su efecto en la Salud

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La Leche y su efecto en la Salud

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El consumo recomendado de leche o porciones equivalentes de productos lácteos como quesos, yogurt, etc. ha sido siempre alto respecto al promedio de consumo habitual de un adulto.

Si bien dicha recomendación se fundamenta en los requerimientos nutricionales de calcio para reducir el riesgo de fracturas de óseas, los beneficios de este alto consumo de productos lácteos no han sido establecidos y, de hecho, preocupa los posibles efectos adversos.

Crecimiento y Desarrollo

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Naturalmente la función de la leche es nutrir y promover el crecimiento de jóvenes mamíferos ya que contiene los factores de crecimiento para tal fin como así también múltiples sustancias anabólicas.

Para los niños en edad temprana que por algún motivo no tienen disponibilidad de leche materna, el consumo de leche de vaca puede ser de un valor nutricional importante.

Sin embargo, el crecimiento y desarrollo normal puede obtenerse de productos no lácteos si se controla la calidad nutricional de la dieta e incluir suplementos de B12 y vitamina D.

Es sabido que la leche promueve un aumento de estatura en niños, pero no esta claro si es a causa de sus aminoácidos específicos, hormonas anabólicas u otros factores.

Salud Osea y Riesgo de Fractura

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Una razón central para el alto consumo de leche durante toda la vida son los requerimientos de calcio para los huesos.

Pero paradójicamente, los países con mas alto consumo de leche y calcio son quienes poseen los índices mas altos de fractura de cadera.

Estudios realizados hasta la actualidad no apoyan un beneficio en el consumo de lácteos para prevenir las fracturas de caderas.

Incluso no hay evidencia probada que altas ingestas de calcio durante la niñez generen un banco de calcio para el resto de la vida.

La estimación de los requerimientos de calcio ha sido problemática debido a ciertos intereses y tambien hay falta de consenso. En EEUU por ejemplo la recomendación de calcio es de 1000mg/día para un niño de entre 4 a 8 años de edad, mientras que en Reino Unido es de unos 500mg/día; sin embargo, dicha ingesta no se ha correlacionado con la densidad mineral ósea de los niños en estudio.

Los últimos hallazgos científicos sugieren que el umbral para la ingesta de calcio es bastante bajo, y por encima del mismo, tienen poco efecto en cuanto a la mineralización ósea.

En la adolescencia, un alto consumo de leche ha sido linealmente asociada con un ligero aumento de fractura de cadera luego en la vida.

Por lo tanto, los datos no son compatibles con que altos consumos de leche durante la adolescencia prevengan las fracturas de caderas en la edad adulta, incluso sugieren lo contrario.

Peso Corporal y Obesidad

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Aunque la leche ha sido promovida como beneficiosa para el control del peso corporal, diversos ensayos han demostrado que solo el yogurt es capaz de proteger contra la obesidad debido a su contenido de probióticos.

Un estudio realizado en 12829 niños seguidos por 3 años, manifestó que en lo que respecta al Índice de masa corporal, aquellos niños que consumieron leche descremada presentaban una asociación positiva de dicho índice, es decir, aumentaron su índice de masa corporal; mientras que los niños que consumieron leche entera no manifestaron dicha asociación.

Por otro lado, un estudio realizado en Reino Unido en 1976, realizó un seguimiento de 2 grupos en el cual uno de ellos consumía leche con el almuerzo y el otro no.

Dicho estudio no halló diferencias significativas en el peso corporal pero sí, levemente, en lo que respecta a la altura a favor del grupo que consumía leche.

De todas maneras, los resultados no son del todo claros respecto al control de peso. Esto sin dudas merece un apropiado estudio de manera tal de minimizar la confusión.

Diabetes

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La leche de vaca ha sido hipótesis de la causa de Diabetes tipo 1 debido a reactividad cruzada entre las proteínas de la leche y las células beta-pancreáticas, sin embargo, no son suficientes las investigaciones hasta el momento como para confirmar dicha hipótesis.

 Cancer

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Numerosos estudios relacionan el consumo de productos lácteos con mayor incidencia de cáncer de mama y próstata.

Sin embargo, una importante limitación de la literatura existente es que casi todos los estudios prospectivos han sido iniciados entre personas de edad media y avanzada, mientras que muchos factores de riesgo de cáncer operan en la niñez o en la juventud.

Por lo tanto, faltan datos aún para sacar conclusiones concretas.

 Alergias e Intolerancia

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Diversos informes sugieren que el consumo de leche de vaca puede exacerbar tendencias atópicas, predisposición al asma, eczema, y alergias alimenticias.

Existen estudios en los cuales el consumo de proteínas hidrolizadas por sobre proteínas de la leche, disminuye los riesgos de dichas enfermedades alérgicas.

Incluso en niños con intolerancia a la leche de vaca, manifestaron una contundente reducción de los síntomas al consumir leche de soya.

Efectos Ambientales

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Hoy en día teniendo en cuenta la conciencia social acerca del cuidado del medio ambiente, es necesario informar también que los alimentos pueden influir sobre la salud indirectamente a través de sus procesos de producción.

La industria lechera no escapa a esta situación. A gran escala, produce grandes cantidades de gases de efecto invernadero y contribuyen de alguna manera al cambio climático, a la utilización y contaminación del agua, a generar residuos antibióticos y por ende resistencias antibióticas a largo plazo, además de la mastitis generada a la vaca si es tratada con somatotropina bovina para mejorar los volúmenes de producción de leche, entre otras complicaciones.

Estos efectos secundarios podrían tenerse en cuenta de cara a los objetivos internacionales del cuidado del medio ambiente.

Conclusion

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La leche de vaca incluye una combinación compleja de macronutrientes, micronutrientes y factores promotores del crecimiento que pueden contribuir a la nutrición humana; sin embargo, todos estos nutrientes pueden ser obtenidos de otras fuentes (como ha sido el caso de muchas sociedades con histórico bajo consumo de productos lácteos).

Para los adultos, la evidencia general no apoya que altos consumos de productos lácteos redujeran las posibilidades de fracturas, lo cual ha sido la justificación primaria para las actuales recomendaciones.

Además, es probable que altos consumos de productos lácteos incrementen el riesgo de cáncer de mama, próstata y posiblemente de endometrio, aunque reduce el riesgo de cáncer colorrectal.

Para los niños, los efectos del consumo de leche son menos claros debido a los grandes requerimientos nutricionales para su crecimiento.

Además, la información es más limitada. Si la leche materna no esta disponible, la leche de vaca puede proveer un valor sustituto en la edad temprana de la niñez, promover el crecimiento y mayor altura.

Los altos nutrientes de la leche pueden ser particularmente beneficiosos en regiones donde la calidad de la dieta general están comprometidos.

Sin embargo, en la población con nutrición adecuada, el alto consumo de leche probablemente otorgue pocos beneficios, de hecho, pueden tener mayor efecto adverso, lo cual amerita seguir una investigacion más profunda.

Podemos concluir que la actual recomendación de incrementar el consumo de productos lácteos a 3 o más porciones por día no está justificado y que el consumo óptimo de leche para un individuo puede depender de la calidad de la dieta individual.

Cuando el consumo de leche es bajo, el calcio y la vitamina D pueden ser obtenidos de otras comidas como los coles, brócoli, tofu, nueces, porotos y suplementos en el caso de la vitamina D y esta en particular beneficiandose a traves del sol.

From the Departments of Nutrition (W.C.W., D.S.L.) and Epidemiology (W.C.W.), Harvard T.H. Chan School of Public Health; Channing Division of Net- work Medicine, Department of Medicine, Brigham and Women’s Hospital, Harvard Medical School (W.C.W.); the Department of Pediatrics, Harvard Medical School (D.S.L.); and the New Balance Founda- tion Obesity Prevention Center, Boston Children’s Hospital (D.S.L.) — all in Boston.

N Engl J Med 2020;382:644-54.
DOI: 10.1056/NEJMra1903547