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03-05-2020

Diferencias entre el COVID-19 y otras gripes.

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Diferencias entre el COVID-19 y otras gripes

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Aunque el COVID-19 cumple con la definición de una pandemia, la tasa de mortalidad no se acerca a la de otras pandemias anteriores que justificarían las medidas que implemento el gobierno de los Estados Unidos

Entre 1347 y 1351, se estima que se examinó entre 75 y 200 millones de personas en Eurasia y hasta el 60 % de la población en Europa por la Peste Negra (peste bubónica)

La gripe española, que azotó durante la Primera Guerra Mundial en 1918, infectó a 500 millones de personas a nivel mundial, y causó la muerte de unos 50 millones o el 2.7 % de la población mundial

Por medio de dos rastreadores de muy alto nivel, 129 100 personas han fallecido a nivel mundial a causa del COVID-19 este 15 de abril del 2020. Estas 129 100 muertes representan el 0.000016 % de la población total mundial, ya que la población global es de 7.8 mil millones

Las predicciones a mediados de marzo determinaban que el COVID-19 causaría la muerte de 2.2 millones de personas en los Estados Unidos si se le permitía seguir su curso. El 8 de abril del 2020, el Modelo Murray redujo esta cifra a 60 000 muertos en agosto, que es una cifra menor que la que causó la gripe estacional entre el 2017/2018

Aunque el COVID-19 cumple con la definición de una pandemia (es decir, "una epidemia que ocurre a nivel mundial, o en un área muy amplia que cruza las fronteras internacionales y que afecta a un gran número de personas"), la tasa de mortalidad no se acerca a la de otras pandemias anteriores que justificarían las medidas que ha implementado el gobierno de los Estados Unidos y otros países.

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La Peste Negra o Peste Bubónica

En comparación, la "Peste Negra", que se extendió por Europa entre 1347 y 1351 y siguió apareciendo durante los siguientes 300 años, afectó hasta un tercio de la población con cada resurgimiento.

Aunque durante mucho tiempo se pensó que la Peste Negra era la misma que la peste bubónica, en años más recientes, los investigadores han cuestionado esta hipótesis, y al menos parte de la evidencia sugiere que no se trataba de la misma enfermedad.

De cualquier manera, la plaga causo la muerte de 75 y 200 millones de personas en Eurasia, mientras que la tasa de mortalidad alcanzó su punto máximo en Europa de 1347 a 1351.

Hasta el 60 % de la población de Europa se vio afectada por la Peste Negra en los primeros cuatro años de la enfermedad. Las personas murieron a los pocos días de presentar síntomas. Este horrible escenario suele ser lo que pensamos al escuchar la palabra "pandemia".

La Gripe Española

La gripe española, que azotó durante la Primera Guerra Mundial en 1918, infectó a 500 millones de personas a nivel mundial, y causó la muerte de unos 50 millones o el 2.7 % de la población mundial.

La cual causó la muerte de 675 000 personas en los Estados Unidos, que es una cifra mucho mayor que la tasa de mortalidad de la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, así como las guerras de Corea, Vietnam, Irak y Afganistán combinadas, según el documental histórico mencionado anteriormente.

Al igual que la peste bubónica, la gripe española causaba estragos muy rápidamente, al ser fatal en tan solo 12 horas. Este virus se propagó muy fácil y rápido, al igual que el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Sin embargo, a diferencia del COVID-19, las personas entre los 20 y 40 años de edad eran más susceptibles a la infección.

Mientras que con el COVID-19, las personas mayores e inmunocomprometidas presentan el mayor riesgo de muerte, la tasa de mortalidad no se acerca a la de la gripe española.

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El COVID-19

Los datos y las estadísticas de mortalidad difieren y varían según el país y el área, pero por medio de dos rastreadores de muy alto nivel ( Worldometer, contrario al Centro de Recursos de Coronavirus Johns Hopkins); 129 100 personas han fallecido a nivel mundial a causa del COVID-19 hasta el 15 de abril del 2020.

Estas 129 100 muertes representan el 0.000016 % de la población total mundial, ya que la población global es de 7.8 mil millones. Incluso si este recuento es de cientos de miles, todavía estamos viendo sólo una fracción de un por ciento de la población que se ha visto afectada por el COVID-19 en tres meses y medio.

El 15 de abril, también se registraron 1 403 420 casos activos, de los cuales el 96 % fueron leves y el 4 % fueron graves o críticos, por lo que una gran mayoría de las personas logran sobrevivir y terminan desarrollando anticuerpos que confieren inmunidad a largo plazo.

El COVID-19 no justifica las medidas de distanciamiento social y aislamiento que estamos viendo en la actualidad, lo cual es necesario hacer con una plaga más letal como la gripe española. Tampoco es tan grave como para implementar el tipo de estrategias sugeridas por Bill Gates.

¿Qué está sucediendo ahora?

En este momento, se dice que debemos respetar el distanciamiento social porque podríamos transmitir el virus a una persona vulnerable, y si eso sucede, podríamos causar su muerte. Por lo tanto, para evitar que ocurra un "homicidio masivo" por personas que disfrutan de su libertad, se nos dice que debemos entrar en distanciamiento social.

Sin embargo, en cada temporada de gripe a lo largo de la historia, las personas no se han detenido y han propagado la infección. Sin lugar a dudas, la mayoría de las personas que alguna vez han salido de su casa con un resfriado, un virus estomacal u otra enfermedad viral, han propagado la infección a otras personas que pudieron haber terminado con un caso grave de enfermedad o muertos por dicha enfermedad.

No hay manera de evitar dicha cadena de eventos. Es inútil aplicar el distanciamiento social para prevenir todas las muertes futuras por enfermedades infecciosas, ya que no funcionará.

Desde mi perspectiva, el único factor atenuante en esto es que parece haber evidencia y bien documentada de que se trata de un virus diseñado y construido en los laboratorios de bioseguridad con nivel 3 y 4, los cuales se enfocan en la investigación de armas biológicas.

Esto puede causar adaptaciones biológicas adversas que deterioran la inmunidad innata. Pero en este momento, lo dudo seriamente.

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Las predicciones de mortalidad son inexactas

Las predicciones a mediados de marzo determinaban que el COVID-19 causaría la muerte de 2.2 millones de personas en los Estados Unidos si se le permitía seguir su curso. A finales de marzo, el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, redujo la tasa de mortalidad, al explicar que nos enfrentamos a 100 000 y 240 000 fallecimientos en los Estados Unidos.

Para el 8 de abril del 2020, un nuevo modelo conocido como el Modelo Murray redujo aún más la cifra, al predecir que el COVID-19 causaría la muerte de 60 000 personas en los Estados Unidos para agosto, que es una cifra que representa 20 000 menos casos que la tasa de mortalidad que el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades le atribuyo a la gripe durante el invierno de 2017/2018.

Si el COVID-19 no ha incrementado la tasa de mortalidad que la temporada regular de la gripe de hace dos años, ¿por qué se nos pide que terminemos con nuestra socialización? Es indudable que el colapso financiero y el distanciamiento podría ocasionar más muertes que la propia infección.

El H1N1 fue un regalo para las farmacéuticas

La gripe porcina H1N1 del 2009 fue la pandemia más reciente, y si considerarnos Fauci y Gates dicen que no podremos regresar a la normalidad hasta que tengamos una vacuna y la utilicemos en la población mundial de manera obligatoria, vale la pena recordar lo que sucedió durante la gripe porcina del 2009.

Los CDC estiman que, del 12 de abril del 2009 al 10 de abril del 2010, se registraron 60.8 millones de casos, 274 000 hospitalizaciones y 12 469 fallecimientos (tasa de mortalidad por infección/tasa de mortalidad del 0.02 %) en los Estados Unidos debido al virus H1N1 (gripe porcina).

El 11 de junio de 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una pandemia mundial por la influenza A (H1N1). En cuestión de meses se dio a conocer una vacuna, mientras que en diferentes partes del mundo se informaron casos de discapacidad y muerte por la misma.

Después, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE, por sus siglas en inglés) cuestionó el manejo de la pandemia por parte de la OMS.

En junio del 2010, PACE concluyó que "el manejo de la pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las agencias de salud de la Unión Europea y los gobiernos nacionales, produjeron una 'pérdida masiva de dinero público, así como temores injustificados sobre los riesgos que enfrentan las personas en Europa".

En particular, PACE concluyó que existían "pruebas claras de que la gravedad de la pandemia fue sobrevalorada por la OMS" y que la industria farmacéutica influyó en la toma de decisiones de la organización. Según lo informado por el sitio web Natural Society en 2014:

"Una investigación conjunta del British Medical Journal (BMJ, por sus siglas en inglés) y la Oficina de Periodismo de Investigación (BIJ por sus siglas en inglés) ha descubierto algunos conflictos de intereses entre la Organización Mundial de la Salud (OMS), que propuso las vacunas obligatorias, y las compañías farmacéuticas que las crearon.

El informe de la investigación explica que la OMS se benefició de las tácticas que utilizaron para promover el uso de una vacuna contra la gripe porcina.

El objetivo del comité de emergencias de la OMS era crear histeria colectiva. La OMS explicó que hasta 7 millones de personas podrían morir sin las vacunas, mientras que el grupo asesor se vio paralizado por las personas relacionadas a las empresas farmacéuticas con intereses en las vacunas antivirales y antigripales.

Se invirtió un capital de más de 4000 millones de dólares en el desarrollo de estas vacunas, y no serviría de nada si no existiera una pandemia. Así que usan el miedo para crear propaganda y obligan a las personas inocentes a consumir medicamentos y, de esa manera hacer ganar mucho dinero.

De manera inquietante, se descubrió que la OMS tuvo serios conflictos de intereses con la industria farmacéutica y desde entonces, nada ha cambiado, por lo que se origina la duda sobre la confiabilidad de la respuesta a la pandemia del COVID-19 por parte de la OMS.

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La Casa Blanca detiene el financiamiento a la OMS

Por el lado positivo, el director general de salud pública, Jerome Adams declaró en una entrevista en Breitbart News Daily el 13 de abril, que el Grupo Especial del Coronavirus de la Casa Blanca ya no depende de modelos de proyección predictiva, para la simple razón de que existe suficiente información en tiempo real que proporcionan una visión general mucho más precisa de la situación.

Según Adams, la reapertura de las comunidades de Estados Unidos se basará en las tasas reales de infección (derivadas de las pruebas) en lugar del modelo predictivo y la capacidad de las comunidades para manejar la carga de casos médicos del mundo.

El 14 de abril del 2020, el presidente Trump también suspendió los fondos para la OMS hasta que se haya completado una revisión sobre el manejo de la organización de la pandemia COVID-19. Según lo informado por Politico:

"Trump acusó a la OMS de 'encubrir la propagación del coronavirus' y calificó su oposición a las restricciones de los viajes de Estados Unidos a China como 'desastrosa'.

Aunque la OMS calificó dichas restricciones como "ineficaces en la mayoría de las situaciones" en ese momento, el grupo reconoció que podrían dar la oportunidad de 'iniciar e implementar medidas de preparación más eficaces'".

Al considerar que la OMS está actuando en favor de las farmacéuticas, al igual que la Fundación Gates (que ahora es el mayor financiador de la OMS), esto puede ser algo positivo. La OMS necesita decidir si va a hacer lo correcto o tomará la dirección de Gates y la industria farmacéutica.

Gates, a través de su participación masiva con la OMS, la cual se muestra en “ Bill Gates : el filántropo mas peligroso de la historia moderna”, está tomando las decisiones durante esta pandemia y obtiene sus beneficios, al ver cómo Gates Foundation Trust invierte en compañías que desarrollan vacunas, y estos reciben "donaciones caritativas" de su fundación.

Gates ha dicho que Estados Unidos necesita vigilancia y un sistema de seguimiento de enfermedades nacional que podría incluir registros de vacunas en nuestros cuerpos (como tatuajes de tinta cuántica invisible descritos en un artículo de Science Translational Medicine), mientas que la vacuna del COVID-19 seria obligatoria para cualquier persona que quiera viajar y moverse libremente.

Quizás sea imprescindible limitar la influencia de Gates, si queremos evitar el estado de vigilancia distópica que propone, incluso si esto significa hacer desaparecer a la OMS.

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¿Qué aprendimos con la vacuna contra la gripe porcina?

Incluso si la vacuna sale en un año, lo cual es muy rápido, no existirían pruebas de que sea segura, ya que los investigadores están renunciando a algunas de las pruebas requeridas para sacar una vacuna lo antes posible. Qué podría suceder si se convierte en una repetición de la vacuna contra la gripe H1N1 lanzada en Europa durante la pandemia de 2009-2010, o qué tan efectiva seria la efectividad de las vacunas contra la influenza ha sido desastrosa entonces, ¿de qué serviría administrar la vacuna si no funciona?

En julio del 2009, la Junta Nacional de Seguridad de Biodefensas de los Estados Unidos decidió renunciar a la mayoría de las pruebas de seguridad y eficacia para obtener la vacuna en septiembre de ese año.

Europa también aceleró su proceso de aprobación y permitió a los fabricantes omitir los ensayos en humanos, una decisión que tuvo consecuencias trágicas para un número incalculable de niños y adolescentes en toda Europa.

En los años siguientes, la vacuna contra la gripe porcina con adyuvante ASO3 Pandemrix (lanzada en Europa y no en los Estados Unidos) se relacionó con la narcolepsia infantil, que se disparó en varios países.

Niños y adolescentes en Finlandia, Reino Unido. y Suecia fueron los más afectados. Otros análisis detectaron un aumento en la narcolepsia entre los adultos que recibieron la vacuna, aunque la relación no fue tan obvia como el de los niños y adolescentes.

Un estudio de 2019 informa que encontró una "relación novedosa entre la narcolepsia con la Pandemrix y el gen de ARN no codificante GDNF-AS1", un gen que regula la producción de factor neurotrófico derivado de la línea de células gliales o GDNF, una proteína que es importante para la supervivencia neuronal. 

También confirmaron una fuerte relación entre la narcolepsia inducida por la vacuna y un cierto haplotipo, que sugirió "la variación en los genes relacionados con el sistema inmunológico y la supervivencia neuronal para aumentar la susceptibilidad a la narcolepsia inducida por Pandemrix en ciertas personas".

En este momento, uno de los principales contendientes para una vacuna está utilizando ARNm sintético para instruir al ADN para que produzca el mismo tipo de proteínas que el COVID-19 utiliza para ingresar a nuestras células. Se busca que el sistema inmunológico aprenda a reconocer y matar el virus.

Los ensayos de esta vacuna NO expondrán si puede tener efectos genéticos devastadores. Nadie esperaba que Pandemrix tuviera efectos genéticos. Pero así sucedió.

La vacuna contra la pandemia H1N1 fue voluntaria. Si hubiera sido obligatoria a nivel mundial, que es lo que están considerando para el COVID-19, las consecuencias habrían sido devastadoras, mientras que ese es el riesgo al que nos enfrentamos si se cumple un mandato para el COVID-19.

El fraude de la gripe porcina de 1976

Por último, pero no menos importante, también podemos observar y aprender de lo que sucedió con la gripe porcina de 1976, detallado en este episodio de 60 Minutes. Al temer que se repitiera la pandemia de la gripe española de 1918, "la publicidad del gobierno entró en acción", explica 60 Minutes, y solicita que todas las personas en los Estados Unidos se vacunen.

Según el programa '60 Minutes', 46 millones de personas en los Estados Unidos se vacunaron contra la gripe porcina. En los años siguientes, miles de personas presentaron reclamos por daños ante el gobierno federal. Según lo informado por la revista Smithsonian en el 2017:

"En la primavera de 1976, parecía que la gripe era real durante ese año. Lo cual no sucedió, y la respuesta apresurada generó un desastre médico que no ha desaparecido.

'Parte de la indecisión del público de apoyar las vacunas, en particular la vacuna contra la gripe, se puede atribuir a los efectos duraderos de una campaña de 1976 para vacunar al público contra una cepa de la gripe porcina', explica Rebecca Kreston para Discover.

'Esta campaña dirigida por el gobierno fue considerada como un desastre y dejó una huella irreparable en las iniciativas de salud pública, además de influir en la percepción del público frente a la gripe y la vacuna contra la gripe'".

Un informe de 1981 de John Durkin explica lo siguiente:

"Antes del programa de la gripe porcina, se hicieron pocas afirmaciones contra el gobierno. Desde 1963, los registros del Servicio de Salud Pública mostraron que solo se presentaron 27 reclamos que no estaban relacionados con la gripe porcina.

Sin embargo, al 31 de diciembre de 1979, descubrimos que se habían presentado 3 839 reclamos y 988 demandas contra el gobierno que alegaban lesiones, muerte u otros daños como resultado de las 45 millones de vacunas contra la gripe porcina que se administraron bajo el programa.

Un funcionario explico que, al 2 de octubre de 1980, se habían presentado 3 965 reclamos y 1 384 demandas. De los 3 965 reclamos presentados, el funcionario explicó que 316 se habían resuelto por unos $ 12.3 millones de dólares".

Los CDC mintieron sobre la seguridad de las vacunas contra la gripe porcina

Según 60 Minutes, el monto de las casi 4000 reclamaciones alcanzó hasta 3500 millones de dólares. Dos tercios de los demandantes sufrieron daños neurológicos y al menos 300 de ellos fallecieron.

Según lo explicado en 60 Minutes, a estas personas se les dijo que la vacuna había sido probada. Pero, la vacuna que recibieron no era la vacuna que se había sometido a pruebas.

Según el Dr. Michael Hattwick, quien dirigió el equipo de vigilancia del programa de vacunación contra la gripe porcina en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, había evidencia que demostraba que  las vacunas contra la gripe habían causado complicaciones neurológicas en el pasado.

Afirma que advirtió a sus superiores de dicha posibilidad, ya que se relacionaba con la campaña de la gripe porcina. Sin embargo, los CDC negaron la evidencia y el público nunca supo de este riesgo. 60 Minutes también revela que los CDC mintieron en la publicidad de la vacuna.

Judy Roberts fue una de las víctimas de dicha campaña. Sufrió daños permanentes. Su esposo, quien también obtuvo la vacuna y no sufrió efectos nocivos, finaliza el segmento al explicar lo siguiente:

"La convencí de que se vacunara. Estoy enojado con el gobierno. Conocían las consecuencias y no las revelaron, porque de ser así, las personas no se hubieran vacunado.

Y pueden salir mañana y decirme que hay una epidemia, y no volveré a aceptar otra vacuna del gobierno".

No confíe en ningún mensaje que Fauci, Gates y otros profesionales mal informados que promocionan las vacunas. Sería mucho más prudente enfocarse en mejorar la inmunidad innatas estrategias solidas , económicas y seguras que hemos mencionado anteriormente.