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12-02-2020

Acerca de los Azucares. Sacarosa vs. Fructosa

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Acerca de los Azucares. Sacarosa vs. Fructosa

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Desde los años 80 solíamos culpar por muchos problemas de salud a la ingesta de grasa en la dieta, pero luego empezamos a quitarlas de nuestros alimentos y sin embargo no descendió el número de casos de enfermedades metabólicas como la diabetes, obesidad, entre otras.

De hecho, han aumentado. Esto hizo que muchos profesionales de la salud se preguntaran por qué. La respuesta de un grupo cada vez más numeroso: El Azucar

El azúcar está compuesto por 2 moléculas: Glucosa y Fructosa. Cuando ingerimos un alimento con azúcar, esta se separa y la glucosa circula por todo el cuerpo alimentando nuestros músculos, cerebro y glóbulos rojos.

Pero la Fructosa, por otro lado, va directamente al hígado, y es allí donde comienzan los problemas.

“Los comportamientos de la obesidad, comer demasiado, hacer poco ejercicio, la gula y la pereza son el resultado de su bioquímica, no la causa.”- Dr. Robert Lustig. Endocrinólogo pediátrico de la Universidad de California especializado en el tratamiento de la obesidad infantil.

Un exceso de fructosa hace que nuestro hígado lo metabolice rápidamente, aumenta la secreción pancreática de insulina y el hígado convierte esa energía en triglicéridos, el cual se almacena en nuestro hígado y tejidos como gotas de grasa.

Esta acción sostenida en el tiempo es el principal responsable de las enfermedades metabólicas. Además, los altos niveles de insulina interfieren en la comunicación cerebral con la hormona Leptina (responsable de la saciedad), lo cual hace que nos sintamos cansados, lentos, y comamos más.

El cerebro también reacciona a estos dos azúcares de formas completamente diferentes. Nuevas  pruebas afirman que consumir gaseosa azucarada en exceso ocasiona que nuestras neuronas se queden inactivas durante 20 Minutos.

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Durante más de 30 años la doctrina de salud indicaba un consumo reducido en grasas, así fue como se rediseñaron los productos alimenticios y apareció la palabra LIGHT que significa bajo en calorías.

Pero al quitar la grasa de los alimentos, su sabor no era tan deseable con lo cual la industria alimenticia decidió agregar azúcar para realzar los sabores. Así fue como hasta el día de hoy se ha duplicado el consumo de azúcar.

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Cuando consumimos el azúcar de las frutas, la cuestión es diferente ya que la fibra de la misma ayuda a mitigar los efectos negativos de la fructosa al disminuir la permanencia intestinal y enlentecer su absorción.

Es decir, la fruta no representa un problema para la salud, pero sí lo es el jugo de fruta ya que, al no tener la fibra, actúa similar al azúcar de una gaseosa.

El azúcar se puede esconder en las etiquetas nutricionales de los alimentos tras muchos nombres, sacarosa, sucrosa, fructosa, dextrosa, azúcar invertido y el más conocida de todos es el jarabe de maíz alto en fructosa (JMAF). Cualquiera de sus formas es peligroso.

El Jarabe de maíz alto en fructosa es mucho más dulce y económico que el azúcar y por lo tanto la industria alimenticia lo utilizó para endulzar casi todos los productos que podemos encontrar en un supermercado: gaseosas, jugos, mermeladas, galletas, condimentos, sopas, salchichas, cereales, postres, yogurt, etc.

No necesariamente debe ser dulce para contenerlo. De esta manera ingerimos cantidades de azúcar superiores a las recomendadas por la OMS (25gr/día) sin darnos cuenta.

Por ejemplo, una lata de gaseosa ya supera el limite recomendado ya que contiene 35gr. de azúcar.

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Es extremadamente fácil consumir elevadas cantidades de fructosa a diario, especialmente si la mayoría de sus alimentos están procesados. Incluso las bebidas supuestamente “saludables” contiene mucha más azúcar o fructosa añadida que muchos postres.

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Por este motivo es necesario que entendamos que no es la grasa alimenticia la que hace que engordemos, sino la fructosa presente en gran parte de nuestros alimentos diarios.

No hay nada benigno acerca del consumo de fructosa inherente a nuestra alimentación actual.

Literalmente la dieta moderna está supercargada con fructosa y estamos viendo las consecuencias de este tipo de alimentación en los índices disparados de obesidad, diabetes, enfermedades cardiacas y casos de enfermedad de hígado graso no alcohólico.

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Lustig argumenta que la fructosa, una forma de azúcar muy presente en las dietas modernas, es un veneno y que es culpable de la epidemia de obesidad infantil.

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Afortunadamente, hay buenas noticias.
Una de las cosas más fáciles que podemos hacer para mejorar rápidamente nuestra salud es disminuir el consumo de gaseosas y las bebidas endulzadas como así también regresar a una alimentación más casera, a base de alimentos enteros ya que la mayoría de los alimentos procesados contienen JMAF.

Estos hábitos en conjunto con el ejercicio físico y exponerse de forma segura al sol, para optimizar nuestros niveles de Vitamina D mejorarán en gran medida nuestra salud a largo plazo.

https://www.who.int/nutrition/publications/guidelines/sugars_intake/es/

https://robertlustig.com/sugar-science/