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11-02-2020

El equilibrio de la microbiota intestinal alarga la vida

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El equilibrio de la microbiota intestinal alarga la vida

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Un estudio liderado por científicos españoles analiza la relación entre un microbioma sano y mayor longevidad. 

Bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que conviven en nuestro intestino tienen voz y voto no sólo en la aparición de enfermedades como la diabetes y la obesidad, también en la esperanza de vida.

Un estudio demuestra que las alteraciones de la microbiota intestinal contribuyen al envejecimiento acelerado.

“Identificamos varias clases de proteobacterias asociadas”, explica Carlos López-Otín en Nature Medicine. La bacteria más destacada: la Akkermansia muciniphila.

Así como en recientes estudios ha demostrado un efecto positivo en la respuesta a inmunoterapia de pacientes con cáncer, ahora se postula como clave en el incremento de los años de vida.

Tras el análisis de la microbiota de centenarios españoles, “observamos un aumento de bacterias beneficiosas como Akkermansia muciniphila“.

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Precisamente este microorganismo aparecía en una proporción más reducida en las muestras examinadas de los ratones con progeria, una rara enfermedad que provoca un envejecimiento acelerado durante la infancia y conduce a la muerte prematura de los pacientes. Le ocurre a una de cada cuatro millones de personas. 

Un equipo en la Universidad de Oviedo estudió también la microbiota de cinco pacientes con progeria. Se ha demostrado que los ratones y los pacientes afectados presentan un desequilibrio de la microbiota intestinal (disbiosis intestinal) y el objetivo era identificar las alteraciones causantes y “analizar si las bacterias cuyos niveles estaban alterados ejercían un papel beneficioso o perjudicial”.

Reconocida la bacteria Akkermansia muciniphila, se puso en marcha dos vías de tratamiento en los ratones enfermos: el trasplante fecal de sus semejantes sanos y la terapia con la bacteria probiótica Akkermansia muciniphila.

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Así se consiguió extender sus vidas. Explica Clea Bárcena, “el reemplazo de la microbiota endógena de los ratones con progeria por microbiota proveniente de ratones sanos mejoró diversos parámetros metabólicos, además de alargar la esperanza de vida; en cambio, los ratones sanos que recibieron un trasplante con microbiota de ratones con progeria mostraron alteraciones metabólicas como aumento de peso y de los niveles de glucosa en sangre”.

En definitiva, este trabajo demuestra que el desequilibrio intestinal podría solventarse con un trasplante de microbiota y establecerse como futura terapia de afecciones relacionadas con el envejecimiento.

Esta técnica ha sido claramente exitosa para las infecciones recurrentes con Clostridium difficile (una bacteria que causa diarrea) existen múltiples ensayos clínicos para otras enfermedades (colon irritable o la enfermedad de Crohn), pero todavía existen muchos aspectos que deben ser resueltos antes de extender este tipo de tratamientos a otras enfermedades.

 “Hay que ser muy prudentes para evitar banalizar los trasplantes fecales, lo cual puede llevar a situaciones fatales. Por ello, dadas las dificultades y riesgos derivados de administrar tratamientos basados en flora intestinal completa, será de gran interés definir qué organismos concretos es conveniente administrar en cada caso”, aclara uno de los principales autores de la investigación.

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Estrategias anti-envejecimiento

Con las conclusiones sobre la mesa, ahora toca definir con mayor precisión las alteraciones de la microbiota más relevantes en el proceso de envejecimiento con técnicas de mayor resolución y, como explica López-Otín, “también será importante explorar los mecanismos moleculares responsables de los efectos beneficiosos o perjudiciales causados por los microorganismos identificados”.

El objetivo: tratar de diseñar estrategias anti-envejecimiento y anti-progeria basadas en combinaciones de probióticos o de determinados componentes moleculares derivados de estos microorganismos.

Precisamente en el año 2013, cuando estaba preparando un trabajo acerca de las claves de la longevidad (The Hallmarks of Aging), empezó a plantearse el estudio del microbioma. 

A medida que cumplimos años, argumenta López-Otín, “se produce una pérdida de la homeostasis celular y una degeneración de los tejidos, lo que genera una alteración del ambiente que lleva a una disbiosis que va a favorecer el envejecimiento”.

Dados los sólidos resultados encontrados en ratones, “posiblemente en el futuro podamos mejorar e incluso curar las alteraciones en la microbiota con trasplantes personalizados de ciertas bacterias”, puntualiza el investigador español.

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Sin embargo, hacen falta más estudios para confirmar los efectos en humanos. De momento, “la mejor forma de mantener una microbiota sana es con una vida y alimentación sana, con un consumo adecuado de verduras, legumbres y frutas; evitar el consumo de tóxicos como el alcohol, el tabaco y las drogas; tomar fármacos y antibióticos únicamente cuando es necesario y ha sido prescrito por un médico, permanecer lo más posible en armonía y equilibrio emocional…”

En cuanto a la ingesta de probióticos, puntualiza López-Otín, “no siempre son beneficiosos.

Puede ocurrir que la población de bacterias probióticas crezca demasiado, provocando un segundo desequilibrio en la simbiosis de la microbiota.

Como con todo, el uso de los probióticos debe ser racional y personalizado para cada caso”.