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04-02-2020

Dieta: principal fuente de exposición de disruptores endócrinos en la infancia

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Dieta: principal fuente de exposición de disruptores endócrinos en la infancia

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Los disruptores endocrinos son sustancias químicas exógenas que interfieren con el sistema hormonal.

Se han identificado más de 1.000 y las etapas de la vida más vulnerables a su acción son el embarazo, la infancia y adolescencia.

La dieta es su principal fuente de exposición, seguida de los productos de higiene personal, los pesticidas del hogar y de la contaminación atmosférica. 

Una de las características de los disruptores endocrinos es que pueden ocasionar efectos con una exposición muy reducida.

La Organización Mundial de la Salud desde hace tiempo ha emitido alertas sobre el peligro que pueden suponer estas sustancias, ya que son capaces de alterar el funcionamiento normal del sistema endocrino y aumentar el riesgo de efectos adversos para la salud.

Además, admite que los disruptores endocrinos conocidos representan solo la punta del iceberg y que es necesario identificar otros, así como sus fuentes y vías de exposición.

Reclama que se necesitan más datos científicos para identificar los efectos de diferentes combinaciones de estas sustancias a las cuales están cada vez más expuestos los seres humanos.

En la misma línea, la notificación e información sobre estos productos químicos son claramente insuficientes y precisan ser mejoradas.

 Efectos nocivos sobre el sistema hormonal infantil

La repercusión de estos disruptores endocrinos sobre la salud de los niños, según refleja la Endocrine Society (el grupo internacional científico-médico más grande que trabaja y ejerce en el campo de la endocrinología) en su web, incluye problemas reproductivos masculinos (criptorquidiahipospadias, cáncer de testículo), pubertad precoz femenina, algunos tumores (leucemia, cáncer cerebral) y trastornos neuroconductuales, patologías que han aumentado notablemente en los últimos 20 años.

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En cuanto a los trastornos neuropsiquiátricos en la infancia, que también van en aumento, incluyen déficit de atención con hiperactividad trastornos del espectro autistadepresión y otros trastornos del estado de ánimo, alteraciones de aprendizaje, déficits de la función ejecutiva y de la conducta.

También se han hallado determinados tumores sensibles a las hormonas (mama y próstata); infertilidad, disminución del número de espermatozoides y malformaciones genitales son atribuibles, al menos parcialmente, al incremento de sustancias químicas y la exposición a estas.

El Dr. J. Ortega, coordinador del Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría, expresó que "Por tales motivos, el control de la exposición a estos productos sobre estas poblaciones debe ser más exhaustivo. Estos químicos también pueden actuar conjuntamente y sinergizar su efecto, algo característico de los disruptores endocrinos para tener en cuenta en pediatría; comprender el efecto coctel es un desafío"

Con el objetivo de conocer de primera mano los efectos que tiene el estado actual del medioambiente en los centros educativos, lugar donde los niños pasan muchas horas al día, y potenciar la búsqueda de alternativas más saludables, el Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría ha puesto en marcha el proyecto BIOneta.

Esta iniciativa se conforma de una eco-food-truck con sensores que pasarán por varios colegios del territorio español y medirá los índices de contaminación atmosférica.

Asimismo, se desarrollará una red colaborativa de pediatras y enfermeros pediátricos para compartir los conocimientos y experiencias relativas a la salud medioambiental en los colegios.

Buscan ofrecer evidencias científicas a los pediatras sobre los beneficios de ir caminando a los centros escolares, entre ellos, disminución de contaminación atmosférica, reducción de la masa corporal, aumento de la autoestima y mejora del rendimiento académico.

Por su parte, la American Academy of Pediatrics hizo un llamamiento para llevar a cabo las reformas políticas necesarias para regular los aditivos alimentarios en Estados Unidos.

Algunos productos químicos permitidos en la actualidad deberían ser restringidos, especialmente a los menores, ya que un número creciente de estudios sugiere que algunos aditivos alimentarios pueden interferir con las hormonas infantiles, su crecimiento y desarrollo. Algunos podrían incluso aumentar los índices de obesidad infantil

Dónde se encuentran los principales enemigos

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 Los disruptores endocrinos de mayor preocupación incluyen bisfenoles, concretamente bisfenol A, usados como endurecedores en los envases plásticos y las latas, que pueden actuar como estrógenos y adelantar la pubertad, disminuir la fertilidad, aumentar la grasa corporal y afectar los sistemas nervioso e inmune. El Bisfenol A en concreto, ya se prohibió en los biberones y en los sorbetes para absorber líquidos.

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Otro gran grupo es el de los ftalatos, que proporcionan flexibilidad a los plásticos y los tubos de vinilo usados en la producción industrial de los alimentos, que podrían afectar el desarrollo de los genitales masculinos, aumentar la obesidad infantil y ser incluso un factor de riesgo cardiovascular.

Los perfluoroalquilos, usados en el empaquetado de papel y cartón resistentes a la grasa, pueden alterar la inmunidad, el peso al nacer y la fertilidad.

La investigación también revela que estas sustancias podrían afectar la función tiroidea, importante para el balance muscular, el desarrollo cerebral y la consistencia ósea, entre otras.

También se sabe que perclorato, usado en la envoltura de ciertos alimentos secos para controlar la electricidad estática, puede afectar la función tiroidea, el desarrollo cerebral y el crecimiento. 

Los nitratos y nitritos que se emplean para preservar los alimentos, especialmente en carnes procesadas y curadas, pueden interferir con la producción de la hormona tiroidea y el transporte de oxígeno sanguíneo. Además de haber sido asociados con tumores del sistema digestivo y nervioso.

Sin alarmas, es un área de intensos y continuos estudios

La Dra. Irene Breton, endocrinologa del Hospital General Universitario Gregorio Marañon de Madrid, comentó que "los disruptores endocrinos son un campo de intenso estudio desde hace muchos años, en los ámbitos nacional e internacional, llevado a cabo por diversas y prestigiosas sociedades científicas, así como por muchas administraciones.

Por tanto, es un tema que en absoluto debe alarmar a profesionales ni a la población general. Lo que verdaderamente sería preocupante es que no se estuviera estudiando".  

Añadió que "lo más relevante en cuanto a estas sustancias químicas son las interacciones a las que pueden dar lugar entre ellas, afectando al sistema endocrino y a otros sistemas en los seres humanos. Entre las alteraciones más consolidadas por la evidencia científica hasta la fecha, tenemos efectos sobre el sistema reproductor, en concreto sobre la pubertad, ya que muchos disruptores actúan como estrógenos".

"Otro punto contrastado sobre el que inciden, es en el balance energético; algunas sustancias químicas a las que se denomina obesógenos favorecen el aumento de peso al alterar o reprogramar partes fundamentales del sistema endocrino que gobiernan el metabolismo, el balance energético y el apetito, ocasionando la obesidad y sus consecuencias perjudiciales para la salud.

Muchos actúan directamente sobre los adipocitos generando obesidad. En cuanto a las disfunciones tiroideas, hoy por hoy no son tan evidentes ni se encuentran del todo constatadas", agregó.

 En cuanto a precauciones o recomendaciones a tener en cuenta, la endocrinóloga insiste de nuevo en "tranquilizar y no alarmar, ya que todo lo fabricado ha pasado por rigurosos controles de calidad, si bien no está de más seguir la recomendación de utilizar menos plásticos en los envases de alimentos y bebidas o en los productos para los niños pequeños".

Simples pautas para prevenir la potencial nocividad

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Las recomendaciones generales para prevenir los efectos de los disruptores endocrinos consisten en:

·       Consumir más frutas y verduras frescas o congeladas y menos carnes procesadas, sobre todo durante la gestación.

 ·       Evitar calentar alimentos o bebidas en contenedores de plástico en microondas o en el lavavajillas, para evitar que el calor filtre a los  alimentos bisfenol A y ftalatos del plástico.

·       Evitar plásticos con los códigos de reciclaje 3 (ftalatos), 6 (estireno) y 7 (bisfenoles).

·       Priorizar el uso de productos que no sean de plástico, como envases de vidrio o acero inoxidable.

·       Evitar la exposición al humo ambiental, de tabaco y alcohol.

·       No usar pinturas sobre la base de plomo ni productos químicos comunes que pueden contener compuestos tóxicos.

·       Tener una buena higiene de manos antes y después de manipular los alimentos, así como lavar bien las frutas y verduras que no se puedan pelar.

·       Lactancia materna ya que, además de todos los beneficios que aporta, es una buena forma de contrarrestar estas exposiciones para el lactante.