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28-09-2016

Una Epidemia Silenciosa: Los Argentinos en el podio del consumo de azúcar global

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Una epidemia silenciosa: los argentinos en el podio del consumo de azúcar global

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La Federación Argentina de Graduados de Nutrición (Fagran) lleva a cabo la Semana del consumo responsable de azúcares. "En nuestro país hay datos alarmantes", cuenta preocupada Verónica Risso, titular de la entidad.

Somos el primer consumidor de gaseosas a nivel mundial (131 lts. per cápita al año) y 9 de cada 10 personas incluyen diariamente golosinas en su alimentación.

Mirá qué dicen los profesionales sobre la industria alimenticia y el decálogo que plantean para reducir el consumo de azúcar.

Sedentarismo y comida con alto contenido en azúcares. Una ca

Los resultados de la 3° edición de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo para Enfermedades No Transmisibles evidenciaron que casi el 40% de los adultos tienen sobrepeso, y 2 de cada 10 personas padecen obesidad.

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"El sobrepeso y la obesidad son multicausales, por eso hablamos de ambiente obesogénico: las variables pueden ser genéticas, el desequilibrio energético, los hábitos poco saludables, un ambiente obesogénico y el sedentarismo"

 

La cuestión principal es el consumo de azúcares libres (aquellos que no están en alimentos naturales como frutas, verduras o leche).

 

"Es necesario que empecemos con un programa de reducción de azúcares: hoy de cada 3 niños o adolescentes uno tiene sobrepeso. Hay una epidemia silenciosa y por eso queremos que se nos escuche”.

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En ese sentido un trabajo realizado por el especialista Martín Silberman en base a datos de la FAO demuestra que en los últimos 50 años los argentinos consumimos la misma cantidad de calorías pero que comemos más azúcares y aceites (usados en los alimentos ultraprocesados) que frutas y carnes rojas que a principios de los '60 .

 

"La energía, las calorías, que ingresamos a nuestro cuerpo no son el problema sino la calidad. Hoy consumimos muchos más alimentos ultraprocesados, esto es lo que debe estar en la agenda ya", aporta Risso.

 

El rol de la industria

 

"No hay un rol de la industria particular sino responsabilidades de esta y del Estado que la controla", señala la nutricionista. Pero es cierto que la industria de alimentos procesados, ultraprocesados y altos en azúcares (golosinas) deberían ir reduciendo poco a poco su producción de estos productos "pero para eso es necesario leyes que regulen", sostiene.

 

En ese sentido, indica que están asesorando a varios legisladores al respecto y destaca dos medidas que se han tomado en países latinoamericanos que han sido efectivas: el cobro de impuestos a las bebidas gaseosas en México y la obligatoriedad del etiquetado de la cantidad de azúcar agregado en Chile, algo que en Argentina las firmas no están obligadas a incluir en sus envases.

 

Otro punto a tener en cuenta por la industria es el uso de publicidad engañosa o utilización de personajes infantiles para promover el consumo de algunos productos con altos contenidos en azúcares (gaseosas, golosinas). "El Estado debería realizar aquí un control más exhaustivo. Es urgente", dice.

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Decálogo de la Fragran para reducir el consumo de azúcar

 

1) Los azúcares son una fuente esencial de energía, son necesarios pero hay que conocer los distintos tipos de azúcares, separando aquellos alimentos naturales que los contienen de los que son agregados bebidas azucaradas, azúcar de mesa, golosinas y otros alimentos procesados.

 

2) Elegir alimentos naturales en lugar de industrializados o ultraprocesados. Uno de los principales hábitos poco saludables que favorecen a la malnutrición es el alto consumo de alimentos procesados y ultra-procesados (altos en azúcares, grasa, sodio). Es aconsejable reemplazarlos por alimentos caseros y consumir más cantidad de fruta fresca, verduras, nueces, semillas, leguminosas, queso fresco, huevo, y yogurt natural.

 

3) Limitar el consumo de bebidas azucaradas (gaseosas y aguas saborizadas) e idealmente, sacarlas de la dieta ya que constituyen una de las principales fuentes de consumo de azúcar agregado.

 

4) Buscar alternativas para endulzar los alimentos o infusiones. Es recomendable endulzar con otras opciones como especias, cáscaras de frutas, esencia de vainilla, entre otros.

 

5) Reducir porciones de comida. Al comer raciones grandes de alimentos, la ingesta de energía es mayor y con el paso del tiempo, esto provoca aumento de peso si no se balancea con actividad física. Si el producto que compramos es alto en azúcares, elegir siempre que sea en porciones individuales.

 

6) Limitar el consumo de golosinas. Las golosinas registran un crecimiento estimado anual de consumo del 6% con un nivel per cápita de 4 kg/año.

 

7) Incorporar opciones saludables en el desayuno, merienda y postres. Cereales sin azúcar; mix de frutas secas y desecadas, ensaladas de fruta; yogures o postres lácteos y barras de cereales caseras.

 

8) Leer el etiquetado de los productos antes de elegirlos o consumirlos. El azúcar muchas veces se esconde bajo otros nombres por lo que los consumidores no saben que se trata de azúcares. Tal es el caso del jarabe de maíz de alta fructuosa, glucosa, sacarosa, melaza, dextrosa, fructosa, jugo de frutas concentrado, etc.

 

9) Evitar el "picoteo" de alimentos poco nutritivos (golosinas, productos de panadería, snacks, gaseosas o bebidas azucaradas) entre comidas.

 

10) Limitar la publicidad de la industria de alimentos. El estudio reveló que 1 de cada 3 publicidades utiliza regalos o premios para incentivar la compra para captar la atención de los niños e influir en sus patrones de consumo.