Novedades

13-01-2020

Genética o entorno: ¿qué está impulsando la epidemia de obesidad?

foto

Genética o entorno: ¿qué está impulsando la epidemia de obesidad?

gyoa

La epidemia de obesidad no es simplemente el resultado de cambios en el entorno en que se vive, sino de una interacción compleja entre genes y medio ambiente, que ha impulsado a gente que por lo demás sería genéticamente susceptible, pero que permanecía delgada en épocas previas, a convertirse en personas con obesidad.[1]

 

Este fue el argumento planteado como parte de un debate en relación a saber si el peso corporal de un individuo está determinado por "naturaleza o crianza", en el reciente congreso Society for Endocrinology BES de 2019, que tuvo lugar en Brighton, Reino Unido.

 

Antes de comenzar el debate, el Dr. Rob Semple, de la University of Edimburgo, en Reino Unido, presentó a los conferencistas e hizo una encuesta entre la audiencia sobre sus puntos de vista "iniciales" en torno a la declaración: "Esta sociedad considera que es la naturaleza y no la crianza, la que determina nuestro peso corporal”.

 

La respuesta fue 36% "a favor" de la afirmación (es decir, naturaleza), y 64% "en contra", lo que pareció indicar que la primera conferencista, Dra. Sadat Farooqi, Ph. D., "tendría la difícil tarea" de convencer al auditorio de que la naturaleza es el principal factor impulsor de la obesidad.

 

Farooqi es profesora de metabolismo y medicina en la University of Cambridge, en Reino Unido, y fue ganadora de la presea de Logro Científico de Excelencia de la American Diabetes Association en 2019.

 

El adversario de la Dra. Farooqi en el debate fue el Dr. John Wilding, de la University of Liverpool, en Reino Unido, a quien el Dr. Semple describió como "particularmente formidable".

 

Abundante evidencia de que los genes desempeñan un papel en la regulación del peso corporal

La Dra. Farooqi manifestó que la interrogante para la audiencia es "fundamentalmente importante", y señaló que se dispone de amplia evidencia que indica que hay un sistema biológico que regula el peso corporal.

 gyob

Experimentos han demostrado que animales y humanos mantienen un punto de equilibrio para el peso que recuperan después de periodos de una escasa ingesta de alimentos, independientemente de cuánto peso hayan disminuido.

 

Al principio se descubrió que el hipotálamo desempeña un papel clave en la regulación del peso, pero fue el descubrimiento de la leptina lo que permitió dilucidar todo el sistema y sus vínculos con el tejido adiposo, el páncreas y los intestinos, explicó.

 

La investigación en niños reveló después la influencia de factores genéticos sobre el "punto de equilibrio" del peso corporal.

Gemelos idénticos criados aparte resultaron con peso corporal muy similar, y se demostró que niños adoptados tienen un peso corporal similar al de sus padres biológicos, más que al de los adoptivos.

 

No obstante, ha sido difícil vincular estas observaciones con cifras individuales o pequeñas de variantes genéticas, a no ser por las variantes documentadas asociadas a delgadez y las variantes infrecuentes en 15 genes que se vinculan con obesidad grave.

 

Es decir, no fue sino hasta la publicación de la investigación de Estados Unidos a principios de este año, que se evaluó un factor de riesgo poligénico que incluía 2,1 millones de variantes comunes en más de 300.000 individuos, indicó la Dra. Farooqi.[2]

 

La investigación demostró que en todos los deciles de puntuación poligénica hubo un gradiente de 13 kg en peso, y un gradiente de 25 tantos en el riesgo de obesidad grave.

 

Además, otro estudio en 2019, esta vez realizado por el equipo de la Dra. Farooqi, reveló cierta pérdida de las variantes de función en el gen receptor de melanocortina 4 vinculadas a un aumento en el riesgo de obesidad, diabetes de tipo 2, y arteriopatía coronaria, y algunas variantes con ganancia de función se asociaron a menor riesgo de obesidad y trastornos cardiometabólicos.[3]

 gyoc

Abundancia de alimento

En opinión de la Dra. Farooqi, el motivo de que haya una epidemia de obesidad se debe a que el sistema fisiológico para regular el peso "evolucionó para detenernos el hambre", pero ahora enfrenta "una abundancia de alimento".

 

La repercusión de esto tiene más alcance porque vivimos en un "entorno alimentario complejo", en el que alimentos con alto contenido de azúcar y de lípidos se ven como "muy gratificantes", según se observó en estudios de resonancia magnética del cerebro de personas a las que se muestran fotografías de tales alimentos.

 

Los individuos también ingieren alimentos cuando están estresados, lo cual se manifiesta a través de circuitos neurales que vinculan el hipotálamo con el sistema límbico.

 

Caracterizó tal consumo de alimentos como "algo biológicamente apropiado de hacer, pues nos brinda una sensación placentera de satisfacción".

 

En conjunto, esto subraya que los "procesos biológicos del apetito" son una mezcla de conductas innatas y aprendidas, destacó.

 

La Dra. Farooqi concluyó: "Espero haber planteado bien el hecho de que se dispone de evidencia clara, sólida y convincente" de que el peso es regulado por el sistema homeostático centrado en el hipotálamo, y que trastornos genéticos, tumores, intervenciones quirúrgicas, radioterapia y fármacos pueden "perturbar" la regulación del peso corporal.

 

"En algunas personas esto favorece la obesidad, en otras las protege contra esta", añadió.

 

El cambio rápido en la prevalencia de obesidad debe atribuirse al entorno

 

Al subir al estrado, el Dr. Wilding procedió a plantear la noción de que el peso corporal está determinado "por la crianza".

 

Puntualizó que datos de la World Obesity Federation sobre la obesidad en el adulto mostraban que entre las décadas de 1960 y 1990 la prevalencia de obesidad alcanzó más de 15% en solo algunos países desarrollados, y en ningún país en vías de desarrollo.

 

Pero a partir del año 2000 la situación se revirtió por completo. Al menos 15% de la población tiene obesidad en casi todos los países desarrollados, aumentando a más de 25% en Estados Unidos, Canadá, Australia y Reino Unido, entre otros. La prevalencia de obesidad también crece con rapidez en muchos países con ingresos medianos.

 

Sin embargo, puntualizó Wilding, la humanidad no puede haber evolucionado genéticamente durante ese periodo en un grado suficiente para explicar el cambio.

Se centró en el mapa del sistema de obesidad del gobierno de Reino Unido, que es una representación visual de los diferentes factores que influyen en los niveles de obesidad.

 

Aunque ubica el equilibrio de la energía fisiológica en el centro del mapa, y gran parte de esta se destina a procesos biológicos, el Dr. Wilding resaltó que la imagen visual también pone considerable énfasis en producción y consumo de alimentos, influencias sociales, psicología y movimiento del individuo y "entorno de actividad".

 

También mostró datos que indican que no es tanto la energía y la ingesta de lípidos la que se relaciona con la tendencia a la obesidad, sino el incremento en el número de automóviles por hogar y las horas invertidas mirando televisión.

 

Por ejemplo, se estima que, en comparación con la década de 1950, el adulto promedio ahora camina, en promedio, un maratón (aproximadamente 42 km) menos por semana, señaló.

 

Crianza no naturaleza: el entorno sigue siendo el principal factor contribuyente

La crisis económica cubana de la década de 1990 también proporciona un ejemplo esclarecedor, añadió el Dr. Wilding.

 

La interrupción brusca de los subsidios soviéticos a Cuba dio por resultado escasez de alimentos, pérdida del transporte público y privado y la importación de 1,5 millones de bicicletas de China.

 

El descenso subsiguiente en la prevalencia de obesidad se asoció a una reducción en la frecuencia de diabetes y la mortalidad relacionada con la diabetes, y los tres factores aumentaron sustancialmente una vez que se restablecieron los niveles de alimento y transporte.

 

Tomando un ejemplo más reciente, el Dr. Wilding mostró hallazgos longitudinales del estudio HUNT, en el que participaron casi 119.000 individuos con mediciones repetidas de índice de masa corporal a partir de 1963, y más de 67.000 fueron evaluados en cuanto a 96 genes documentados para obesidad.[4]

 

Los autores del ensayo HUNT concluyeron que, aunque "personas genéticamente predispuestas tienen más riesgo de un índice de masa corporal más elevado y que la predisposición genética interactúa con el entorno obesogénico, dando por resultado un índice de masa corporal más elevado, este ha aumentado en personas con predisposición y sin predisposición genética, lo que implica que el entorno sigue siendo el principal factor contribuyente".

 

El Dr. Wilding dijo que, en conjunto, la obesidad es "frecuente y está aumentando casi en todas partes", y que la epidemia "es impulsada por el cambio social", a pesar de que la biología subyacente determina la susceptibilidad de un individuo.

 

Terminó su exposición entre una gran risa del auditorio con una cita de la Dra. Farooqi de un análisis de 2014 que respalda este argumento:[5] "La evidencia demuestra claramente que los incrementos en la ingesta de energía al igual que las reducciones en el consumo de energía durante la actividad física han impulsado aumentos en la media de índice de masa corporal observada en muchos países en los últimos 30 años".

 

El cambio ambiental ha desenmascarado la susceptibilidad genética de algunas personas

Los dos conferencistas luego fueron invitados al podio, lo que permitió a la Dra. Farooqi responder que aunque en realidad escribió esa declaración en una revisión de 2014, si se analiza "minuciosamente", el artículo describía los últimos 30 años, y de hecho, "nuestros genes no han cambiado en ese tiempo, pero sí el entorno".

"Estamos de acuerdo en ese punto, y de allí mi cita", dijo, "pero lo que ha hecho nuestro entorno es que ha desenmascarado la susceptibilidad genética de algunos individuos, de manera que lo que vemos cuando analizamos el patrón de índice de masa corporal en la población es que la media de este ha aumentado, pero también se ha incrementado la proporción de personas con obesidad grave".

 

Aclaró que esto indica que en toda población hay algunas personas que son genéticamente más susceptibles a la obesidad, de manera que algunas de ellas que pueden no haber tenido obesidad 30 años antes, ahora la presentan a causa del entorno.

 

"Es el entorno que está actuando sobre la susceptibilidad genética, lo que contribuye a la distribución del índice de masa corporal", resaltó.

 

Una vez más, el Dr. Wilding hizo referencia al estudio HUNT, el cual demostró que incluso en individuos con "genes para delgadez" ha habido aumento en la media del índice de masa corporal.

 

La Dra. Farooqi señaló que en efecto, esto subraya una limitación del estudio, que radica en que solo se utilizaron 96 variantes genéticas bien documentadas asociadas con la obesidad, pero en el estudio de riesgo poligénico que resaltó antes se utilizaron 2,1 millones de variantes genéticas.

 

En consecuencia, los datos del estudio HUNT "captan parte de la variación, pero no toda", resaltó.

 

Sin importar de qué lado se esté, no es culpa del individuo

El debate continuó, con preguntas del auditorio que abarcaron muchos aspectos relacionados con la obesidad.

 

La pregunta final se dirigió a la Dra. Farooqi: "¿Qué proporción del peso de una persona se considera de origen genético, por contraposición al peso por la crianza?".

 

La Dra. Farooqi respondió: "Esta es una pregunta sumamente importante, pues si no reconocemos que en la regulación del peso corporal los factores biológicos desempeñan un papel, ¿cómo pueden hacer esto los políticos, con su capacidad un poco diferente de obtener esta nueva información?".

 

La "evidencia indica que alrededor de 40% del peso de una persona es influido por factores genéticos", indicó.

 

"En algunas personas esta proporción es más alta cuando hay genes penetrantes que tienen un efecto; en otras personas es de aproximadamente 40% con una combinación de genes que, al sumarse, influyen en su riesgo de aumentar de peso o mantenerse delgadas".

 

En respuesta, el Dr. Wilding destacó: "No importa de qué lado del argumento se esté, lo relevante es que no es culpa del individuo".

 

"Es una respuesta a su entorno o es algo que ha heredado y sobre lo que no tiene un control individual", señaló.

 

"La Dra. Sadaf Farooqi dijo que 40% de nuestro peso corporal es genético, lo que significa que 60% es ambiental, y esta es mi opinión", puntualizó el Dr. Wilding.

 

Sin embargo, esto no influyó en la audiencia que al votar una vez más al final del debate, indicó que había modificado su opinión: 53% estuvo de acuerdo con la declaración de que es la naturaleza, no la crianza, lo que determina el peso corporal, y 47% no estuvo de acuerdo. Una victoria para la doctora, parecería.

 

  1. Farooqi S. This house believes nature not nurture determines our bodyweight. Society for Endocrinology BES 2019. Presentado el 11 de noviembre de 2019; Brighton, Reino Unido.
  2. Khera AV, Chaffin M, Wade KH, Zahid S, y cols. Polygenic Prediction of Weight and Obesity Trajectories from Birth to Adulthood. Cell. 18 Abr 2019;177(3):587-596.e9. doi: 10.1016/j.cell.2019.03.028. PMID: 31002795. 
  3. Lotta LA, Mokrosiński J, Mendes de Oliveira E, Li C, y cols. Human Gain-of-Function MC4R Variants Show Signaling Bias and Protect against Obesity. Cell. 18 Abr 2019;177(3):597-607.e9. doi: 10.1016/j.cell.2019.03.044. PMID: 31002796. 
  4. Brandkvist M, Bjørngaard JH, Ødegård RA, Åsvold BO, y cols. Quantifying the impact of genes on body mass index during the obesity epidemic: longitudinal findings from the HUNT Study. BMJ. 3 Jul 2019;366:l4067. doi: 10.1136/bmj.l4067. PMID: 31270083. 
  5. Farooqi IS. Defining the neural basis of appetite and obesity: from genes to behaviour. Clin Med (Lond). 2014 Jun;14(3):286-9. doi: 10.7861/clinmedicine.14-3-286. PMID: 24889574.