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27-07-2019

El Sol y la Piel.

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El Sol y la Piel

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La ausencia del Sol haría bajar poco a poco la temperatura de la tierra hasta niveles no sostenibles y, junto con la falta de Luz, la mayoría de los seres vivos no sobreviviríamos. Las consecuencias de la ausencia del Sol evidentemente tendrían una magnitud inimaginable repercusiones sobre todos los demás planetas y el universo entero.

¿Podríamos vivir sin Sol? ¡Pues no!...

Pues podemos afirmar que, sin duda, el sol da la vida...

Norman Rosenthal, psiquiatra e investigador Surafricano, fue el primero en hablar del Trastorno Afectivo Estacional. Se trata del cambio anímico que viven muchas personas a la llegada del invierno, debido a la falta de luz solar. Al parecer es un estado cíclico que llega a afectar hasta un 20% de la población, sobre todo en los lugares con inviernos largos y fríos y con pocas horas de luz diurna. Los síntomas van desapareciendo a medida que los días se van alargando.

Se debe tomar el sol .

¡Si y no!

El Sol no solo es necesario sino más bien vital y beneficioso. En los últimos años se habla mucho de la capa de ozono - ese 'velo' gaseoso que protege el globo terrestre de las radiaciones ultravioletas - y del agujero que se ha ido creando en ella debido a la acción humana.

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Este agujero ha ido marcando un gran cambio en el planeta y en como el Sol llega hasta la corteza terrestre. Ya no estamos protegidos como antes, el sol entra con más fuerza y nos afecta de una forma muy diferente con respecto al pasado.

Es principalmente por este motivo que hay que reflexionar sobre si tomar o bien no el sol.

La melanina como factor de protección natural

Sabemos que el cuerpo produce un pigmento natural de la piel llamado melanina como factor de protección frente a los rayos ultravioletas. De hecho, cuando nos exponemos al sol la finalidad de la melanina es absorber la radiación UV.

Evidentemente este factor natural de protección no es suficiente para nuestra piel, no solo por los cambios que se siguen produciendo en el planeta, sino también por la forma en que nos exponemos al sol. A menudo tomamos el sol sin o con escasa protección y/o en los horarios inadecuados (entre las 11hrs  y las 16hrs). Esto provoca daños en nuestra piel y en nuestro cuerpo en general.

El cuerpo tiene memoria

 

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La piel, como todo nuestro cuerpo, tiene memoria y por lo tanto el daño solar es cumulativo. Las quemaduras solares en las mismas zonas más habituales del cuerpo (cara, pecho, hombros etc.) que se repiten años tras años, incrementan la posibilidad de desarrollar un cáncer de piel hasta 20 o 30 años después de haberlas sufrido.

Las cabinas de rayos UV no están exentas del problema. De hecho se consideran también de alto riesgo. Una sesión UV se puede equiparar a unas jornadas intensivas de exposición al sol y sin protección. Esto puede causar un daño irreversible en la capacidad de auto-reparación de las células frente a las alteraciones del ADN provocadas por el sol, incrementando el riesgo de desarrollar un cáncer de piel.

Adictos al Sol...

Lamentablemente, se ha ido creando en la sociedad la idea que un cuerpo bronceado es más sano y más bello.

Por lo tanto para muchas personas estar bronceadas se convierte en una obsesión, al punto no solo de exponerse de forma indiscriminada al sol, sino más bien utilizando todo tipo de producto que aumenta los daños de los rayos UV en la piel.

La exposición reiterada a los rayos UV provoca la liberación de endorfinas que actúan como la heroína u otros medicamentos relacionados. Lo que, según los resultado de investigaciones científicas en ratones, podría generar una dependencia y hasta una verdadera adicción en la persona.

¿Qué es la luz solar?

El espectro de los rayos del Sol tiene una longitud de onda variable. La luz visible tiene una longitud de onda de 400 a 700 nm mientras que la luz ultravioleta (UV) invisible tiene una longitud de onda más corta (280 a 400 nm).

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La luz ultravioleta es la que llega a nuestras células cutáneas y genera radicales libresresponsables de las lesiones celulares. Cuánto mayor sean las lesiones, mayores serán las consecuencias en nuestra piel y en nuestra salud. La producción de radicales libres causa un estrés oxidativo en el organismo en el momento en que éste no es capaz de neutralizarlos a través de la producción de antioxidantes.

Efectos positivos del Sol

Uno de los efectos positivos más conocidos de la luz solar es su capacidad para promover la síntesis de vitamina D en el organismo. Esta vitamina no se puede absorber a través de los alimentos, por lo tanto necesitamos exponernos al sol para que el cuerpo pueda sintetizarla. Para producir la cantidad de vitamina D que requiere el cuerpo necesitamos 10/15 minutos de exposición al sol unas tres veces por semana, siempre que el sol alumbre de forma directa sobre la piel.

Aún así, hay que tener en cuenta que la capacidad de sintetizar la Vitamina D decrece con la edad. Además, si nuestros órganos no funcionan correctamente - especialmente riñones, hígado e intestino - esta capacidad será aún menor independientemente de tomar o no el sol o de tomar suplementos de esta Vitamina.

"Los rayos ultravioleta estimulan la producción de serotonina y endorfinas, sustancias consideradas como antidepresivas y relajantes, y reguladoras también de aspectos como la temperatura corporal o, junto con la testosterona (favorecida también por el sol), la actividad sexual. La luz solar ayuda asimismo a dormir mejor, debido a sus efectos sobre la melatonina, la hormona que regula los ciclos del sueño .

El sol dilata los vasos sanguíneos favoreciendo la circulación y contribuyendo a mantener equilibrada la presión arterial. Además, puede hasta resultar beneficioso para la cura de algunos tipos de dermatosis y para nuestro sistema inmunitario. Esto en pequeñas dosis...

Pero tomado en exceso, los factores de riesgo principales serán los siguientes:

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Debilita el sistema inmunitario

Puede provocar daños oculares y trastornos de la visión

La incorrecta o excesiva exposición al sol causa quemaduras y envejecimiento precoz de la piel

Puede irritar la piel al punto de provocar eritema y alergia solar

Es uno de los principales causante del cáncer de piel

Consecuencias después de la exposición al sol

Después del verano o tras haber pasado un periodo de exposición al sol, notaremos como la piel habrá perdido luz, sobre todo en las zonas que siempre están expuestas al sol, y estará muy deshidratada. Pueden aparecer manchas solares y pequeñas arrugas y hasta brotes de acné debido a la sobre-excitación de la glándula sebácea que segregará más grasa.

En conclusión: ¿qué hacer?

¡Actuar con amor hacia nosotros mismos y con inteligencia! Esto lo primero.

Evitemos considerar que el bronceado es una fuente de belleza y que por lo tanto es necesaria para la aceptación social.

Así mismo, cuidemos de nuestra piel y de nuestro organismo exponiéndonos al sol siempre con protección - FP 50 mínimo - y nunca en las horas más cálidas del día (11hrs-16hrs). Si estar al sol nos aporta bienestar y queremos quedarnos en la playa muchas horas, utilicemos una sombrilla para evitar estar bajo la exposición directa todo el tiempo.

Apliquemos la protección solar cada dos horas por lo menos y después de un baño y de habernos secado con la toalla.

Hidratemos la piel cada día, tanto si nos exponemos al solo como si no lo hacemos. Hidratemos también el organismo bebiendo agua y consumiendo alimentos que nos aporten líquidos.

Cuidemos de nuestra alimentación y vigilemos que nuestros órganos funcionen correctamente para asegurarnos que nuestro cuerpo pueda cumplir con sus funciones vitales y así protegernos.

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