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10-07-2019

Nuevas evidencias vinculan bacterias intestinales con demencia

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Nuevas evidencias vinculan bacterias intestinales con demencia

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El agotamiento de determinadas bacterias intestinales y un incremento de otras conllevan un aumento en el riesgo de demencia, señala un nuevo estudio.[1,2]

"Aunque nuestro estudio tiene numerosas limitaciones, los resultados indican que el microbioma intestinal podría ser un nuevo objetivo para el tratamiento de la demencia", señalo el  Dr. Naoki Saji, Ph. D., vicedirector del Centro para Tratamiento Exhaustivo e Investigación sobre Trastornos de la Memoria en el Centro Nacional de Geriatría y Gerontología, en Aichi, Japón.

 

Los médicos deben instar a los pacientes a que "cuiden su intestino", señalo el Dr. Saji.

 

El microbioma intestinal designa los microorganismos que viven en el tubo digestivo; hay cerca de mil diferentes especies de bacterias, que comprenden billones de células.

 

La investigación reciente ha correlacionado determinados cambios en las bacterias intestinales con trastornos inflamatorios y autoinmunitarios, y estudios han demostrado que cambios en la dieta pueden modificar las bacterias intestinales.

 

El microbioma intestinal se ha convertido en un tema candente para muchos expertos como el Dr.Saji.Sus intereses de investigación incluyen asociaciones entre demencia y enfermedades cerebrovasculares y cardiovasculares.

 

Sostiene la hipótesis de que estas enfermedades tienen factores de riesgo en común.

 

Los resultados de investigación previa indican una relación entre el microbioma intestinal y las enfermedades cardiovasculares. "Considero que también podría ser posible una relación entre la demencia y el microbioma intestinal", dijo el Dr. Saji.

 

El nuevo estudio incluyó 128 pacientes que asistían a una clínica de atención a la memoria en su centro; los participantes tenían una media de edad de 74,2 años y 59% eran mujeres.

 

Los investigadores obtuvieron información sobre características demográficas, factores de riesgo y actividades de la vida cotidiana, y evaluaron función cognitiva utilizando pruebas neuropsicológicas y estudios de resonancia magnética del cerebro.

 

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Asimismo, determinaron la microbiota intestinal en muestras fecales utilizando el análisis de polimorfismo de fragmentos de restricción de longitud terminales (T-RFLP).

Esto, dijo el Dr. Saji, es un método bien establecido y fiable de clasificar la microbiota intestinal.

Los investigadores dividieron a los participantes en el estudio en grupos con demencia y sin demencia. Utilizaron modelos de regresión logística multivariable para identificar factores independientemente relacionados con la demencia.

 

Los infartos lacunares y microhemorragias cerebrales asintomáticos se observaron con más frecuencia en los estudios de resonancia magnética de pacientes con demencia, informan los investigadores.

Disminución de Bacteroides

 

El análisis de T-RFLP reveló diferencias de grupo en componentes de la microbiota intestinal. Por ejemplo, los niveles de Bacteroides (enterotipo I), que son microorganismos que normalmente viven en los intestinos y que pueden ser beneficiosos, estaban reducidos en pacientes con demencia, en comparación con los que no tenían demencia.

 

Otra bacteria (enterotipo III) estaba aumentada en el grupo con demencia.

 

Los análisis multivariable demostraron que el enterotipo I (odds ratio [OR] 0,1; intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 0,02 - 0,4; p < 0,001) y el enterotipo III (OR: 12,7; IC 95%: 3,3 - 65,8; p < 0,001) se relacionaban fuertemente con demencia, independientemente de biomarcadores de demencia habituales como expresión genética de APOE e4; deficiencias de determinados neuroquímicos; y altas puntuaciones en el Sistema de Análisis de Región Específica Basado en Vóxel para Enfermedad de Alzheimer (VSRAD).

 

Las concentraciones fecales de amoníaco, indol, escatol y fenol estaban más elevadas en pacientes con demencia que en aquellos sin demencia.

 

Estos nuevos resultados indican que la desregulación del microbioma intestinal se asocia de manera independiente y fuerte con demencia, comentó el Dr. Saji.

 

El estudio tuvo diversas limitaciones. Una es que el diseño transversal no pudo establecer una relación causal entre diferencias en el microbioma intestinal y demencia. Dado que contó con relativamente pocos pacientes, el estudio puede haber tenido el riesgo de infrapotencia, y la ausencia de enterotipo II entre los pacientes con demencia puede haber afectado la interpretación estadística.

 

Otra posible limitación es el sesgo de selección, ya que el estudio se realizó en una cohorte basada en un solo hospital, y no se evaluaron posibles factores de confusión, como la liberación de biomarcadores inflamatorios y parámetros nutricionales y dietéticos.

 

Pese a estas desventajas, el Dr. Saji destacó que los odds ratios en el estudio fueron elevados.

 

El Dr. Saji planteó que puede haber mecanismos subyacentes comunes en los efectos de la composición del microbioma intestinal sobre la arteriosclerosis de múltiples órganos.

 

Los análisis de microbioma intestinal pueden dar por resultado no solo mejores formas de tratar la demencia, sino tal vez de un nuevo tratamiento para la enfermedad.

 

El Dr. Saji hizo referencia a un estudio reciente de Kobayashi y colaboradores que indica que los suplementos de Bifidobacterium breve A1 pueden mejorar la función cognitiva en adultos con trastorno cognitivo leve.[3]

 

En el estudio de un solo grupo, abierto, de 24 semanas, se analizaron los efectos cognitivos de la suplementación oral en 27 sujetos, de los cuales 19 completaron el estudio.

 

Para evaluar la función cognitiva, los investigadores utilizaron el Mini Examen del Estado Mental (MMSE) y la Prueba de Sustitución de Dígitos y Símbolos (DSST).

 

Evaluaron el estado mental y la calidad de vida en busca de síntomas digestivos utilizando el Perfil de Estados de Ánimo 2a Edición (POMS2) y la Escala de Evaluación de Síntomas Gastrointestinales (GSRS).

 

El estudio mostró que las puntuaciones en el Mini Examen del Estado Mental estaban significativamente aumentadas y las puntuaciones en la Escala de Evaluación de Síntomas Gastrointestinales mejoraban significativamente durante la intervención.

 

Sin embargo, el Dr. Saji no está convencido de que la suplementación por sí sola sea la respuesta y señaló que, esta es un área controvertible.

Muy controvertible

 

El Dr. Costantino Iadecola, profesor de neurología en el Weill Cornell Medical College y director del Feil Family Brain and Mind Research Institute, en Nueva York, Estados Unidos, estuvo de acuerdo en que la investigación sobre la suplementación "es muy controvertible".

 

En primer lugar, para modificar la composición del microbioma intestinal, "es necesario básicamente crear un nicho; en otras palabras, es necesario crear un hogar" para las nuevas bacterias, dijo el Dr. Iadecola

 

Esto podría ser factible utilizando primero antibióticos y luego introduciendo probióticos, dijo el Dr. Iadecola, pero todo esto es muy hipotético en este momento. "No se puede decir con certeza lo que una determinada especie está haciendo" en el intestino, añadió.

 

El Dr. Iadecola dio una presentación pre-conferencia sobre hipertensión, intestino y disfunción neurovascular en la International Stroke Conference de 2019.

 

El especialista comentó que es difícil que estudios en este campo determinen correlaciones. "La microbiota es muy variable y se puede modificar por una amplia gama de factores, por ejemplo, dieta, motilidad del intestino, infecciones y otros factores inmunitarios".

 

Otra desventaja de la investigación sobre la microbiota intestinal es que "realmente no conocemos todas las especies de bacterias que están en nuestro intestino", dijo el Dr. Iadecola.

¿Rol dietético?

¿Puede la dieta por sí sola fomentar las bacterias intestinales beneficiosas lo suficiente para afectar la cognición? Algunos estudios han señalado que la dieta mediterránea puede tener tal ventaja, pues se centra en consumir alimentos como pescado, frutas, verduras, frutos secos y granos integrales, y mantenerse alejado de grasas y azúcares no saludables, dijo el Dr. Saji.

 

El Dr. Iadecola hizo notar, no obstante, que es posible que esta dieta en sí no sea lo que afecte la función cognitiva, sino su falta de grasas saturadas.

La dieta japonesa tradicional (washoku), que se caracteriza por presentaciones armoniosas de arroz y otros platillos elaborados con ingredientes estacionales y coloridos, puede también desempeñar un papel, dijo el Dr. Saji. Su colega recientemente publicó un estudio que indica que una dieta "súper" washokupuede modificar positivamente el microbioma intestinal en comparación con una dieta más moderna.

 

El Dr. Saji advirtió, no obstante, que aunque algunas dietas pueden modificar las bacterias intestinales, "todavía no se confirma el desenlace en relación con la salud".

 

El Dr. Iadecola estuvo de acuerdo en que el nuevo estudio de la microbiota intestinal del Dr. Saji resalta el interés que este tema está adquiriendo.

"Refleja este tipo de obsesión con esta cosa probiótica, con la microbiota", dijo. "Pero como todo lo demás en ciencia, hay un pico de interés, al que llamaré efecto de arrastre o de carro, cuando todos se suben al mismo", y tarde o temprano desaparece el interés.

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No obstante, el interés todavía parece estarse expandiendo. La Alzheimer's Association International Conference (AAIC) de 2018, en Chicago, Estados Unidos, el mes pasado presentó una serie de estudios que investigaron cómo el aparato digestivo, que incluye las funciones intestinal y hepática, puede estar relacionado con cambios en el cerebro y con trastornos cerebrales como demencia.

 

De acuerdo con la Alzheimer’s Association, los científicos han informado que algunas especies en el microbioma pueden fomentar la acumulación de proteína en el cerebro. Esto puede ser importante ya que la acumulación de proteínas amiloide y tau son los rasgos distintivos de la enfermedad de Alzheimer.

 

Y estudios recientes de experimentos realizados en modelos de ratón con enfermedad de Alzheimer indican que modificar el perfil bacteriano en el tubo digestivo cambiando su dieta, puede disminuir las placas de amiloide, reducir la inflamación y mejorar la memoria.

 

Mientras tanto, un conjunto de evidencia creciente indica que la alteración del metabolismo de determinados lípidos puede ser un factor importante en la patogenia de la enfermedad de Alzheimer. Algunos genes asociados a la enfermedad de Alzheimer, inclusive APOE e4, intervienen en el transporte o metabolismo de lípidos.

 

El estudio fue apoyado por el Research Funding of Longevity Sciences; proyecto NARO Bio-oriented Technology Research Advancement Institution (Investigación de integración avanzada para agricultura y campos interdisciplinarios); y la Toyoaki Scholarship Foundation. El Dr. Saji declaró apoyos económicos de NARO Bio-oriented Technology Research Advancement Institution proyect, el BMS/Pfizer Japan Thrombosis Investigator Initiated Research Program, la Toyoaki Scholarchip Foundation, el National Center for Geriatrics and Gerontology, y la Japan Agency for Medical Research and Development (AMED). El Dr. Iadecola ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

 

  1. Saji N, Niida S, Murotani K, Hisada T, y cols. Poster WP569 / P569 - Gut Microbiota and Dementia: A Cross-Sectional Study. International Stroke Conference (ISC) 2019. Presentado el 6 de febrero de 2019; Honolulu, Estados Unidos.Fuente
  2. Saji N, Niida S, Murotani K, Hisada T, y cols. Analysis of the relationship between the gut microbiome and dementia: a cross-sectional study conducted in Japan.Scientific Reports. 2019:9(1008). doi: 10.1038/s41598-018-38218-7. Fuente
  3. Kobayashi Y, Kinoshita T, Matsumoto A, Yoshino K, y cols. Bifidobacterium Breve A1 Supplementation Improved Cognitive Decline In Older Adults With Mild Cognitive Impairment: An Open-Label, Single-Arm Study.J Prev Alzheimers Dis. 2019;6(1):70-75. doi: 10.14283/jpad.2018.32. PMID: 30569089. Fuente