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02-05-2018

Se vincula la vitamina D al síndrome metabólico en mujeres posmenopáusicas

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Se vincula la vitamina D al síndrome metabólico en mujeres posmenopáusicas

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Las mujeres posmenopáusicas con deficiencia de vitamina D tienen un mayor riesgo de síndrome metabólico que las que tienen niveles suficientes, sugieren datos de un estudio transversal de cohortes.

 

Las concentraciones de 25-hidroxivitamina-D [25(OH)D] inferiores a 20 ng/ml también se vincularon a una mayor probabilidad de triglicéridos elevados y colesterol HDL bajo.[1]

 

"Estos resultados indican que el mantenimiento de concentraciones séricas adecuadas de 25(OH)D en mujeres posmenopáusicas puede reducir el riesgo de presentar síndrome metabólico, un trastorno que se relaciona con complicaciones cardiovasculares y mortalidad en este grupo".

 

Sin embargo, señalan que el diseño transversal observacional del estudio impide hacer inferencias causales y que los factores de confusión no medidos pueden desempeñar un rol en los hallazgos.

 

Además, puesto que 90% de los participantes en el estudio eran caucásicos, los hallazgos pueden no ser generalizables a otras razas o grupos étnicos.

 

El estudio, publicado en el número de enero de 2018 de Maturitas, incluyó a 463 mujeres de 45 a 75 años de edad que no habían menstruado durante un mínimo de un año, no estaban tomando suplementos de vitamina D y tenían un diagnóstico de enfermedad cardiovascular.

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Los investigadores determinaron su colesterol total, niveles de HDL, niveles de colesterol LDL, triglicéridos, glucosa, insulina y de 25(OH)D.

 

La deficiencia de vitamina D se definió como concentraciones séricas de 25(OH)D inferiores a 20 ng/ml, mientras que los valores de entre 20 y 29 ng/ml fueron insuficientes.

 

Las concentraciones de un mínimo de 30 ng/ml se consideraron suficientes.

El diagnóstico de síndrome metabólico exigió que se cumplieran al menos tres de cinco criterios:

un perímetro de la cintura mayor de 88 cm,

triglicéridos de un mínimo de 150 mg/dl,

concentraciones de HDL inferiores a 50 mg/dl,

presión arterial de un mínimo de 130/85 mm Hg

y glucemia mínima de 100 mg/dl.

 

Un poco menos de un tercio (32,0%) de las mujeres tuvo niveles suficientes de vitamina D, y una proporción similar (32,6%) tuvo niveles insuficientes.

 

El 35,4% restante tenía deficiencia.

 

Los grados de actividad física, el uso de hormonoterapia, el tabaquismo y la prevalencia de diabetes o hipertensión arterial fueron similares entre los tres grupos de mujeres.

 

La edad, el índice de masa corporal, el colesterol HDL y LDL, la glucemia, el perímetro de la cintura, la presión arterial, la edad de la menopausia y el tiempo transcurrido a partir de la menopausia también fueron comparativamente similares entre los grupos.

 

Más de la mitad (57,8%) de las mujeres sin vitamina D suficiente (por debajo de 30 ng/ml) tuvieron síndrome metabólico en comparación con 39,8% de las mujeres con suficientes niveles de vitamina D (p = 0,003).

 

La vitamina D por debajo de 30 ng/ml se relacionó con cifras más altas de colesterol total, triglicéridos y niveles de insulina.

 

También se asoció a una puntuación más alta en la evaluación del modelo de homeostasis de resistencia a la insulina, en la cual la resistencia a la insulina se define como una puntuación superior a 2,7.

 

Tras el ajuste con respecto a edad, tiempo transcurrido desde la menopausia, índice de masa corporal, tabaquismo y grado de actividad física, las mujeres con deficiencia de 25(OH)D tuvieron casi el doble de probabilidades de síndrome metabólico que las que tenían suficientes niveles (odds ratio [OR]: 1,90).

 

Las mujeres con deficiencia de vitamina D también tuvieron 55% más probabilidades de presentar triglicéridos elevados y 60% más probabilidades de presentar colesterol HDL.

 

Las concentraciones decrecientes de vitamina D se correlacionaron con un aumento en el número de criterios de síndrome metabólico cumplidos.

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"Existen varios posibles mecanismos fisiopatológicos que pueden explicar el efecto de la vitamina D sobre los componentes del síndrome metabólico", escriben los autores.

 

"La explicación más plausible es que la vitamina D influye en la secreción de insulina y la sensibilidad a la misma, lo que juega un papel importante en el síndrome metabólico".

 

Los investigadores también observaron factores de riesgo compartidos entre las personas con diabetes y aquellas con niveles bajos de vitamina D, como edad mayor, pertenecer a una minoría étnica o racial, tener obesidad y ser físicamente inactivas.

 

"Aunque la deficiencia de vitamina D fue prevalente en el rango de edad de los adultos, la reducción de las actividades en espacios exteriores y la posible disminución de la capacidad de la piel envejecida para sintetizar 25(OH)D pueden contribuir a la alta prevalencia de deficiencia de vitamina D en mujeres posmenopáusicas", añaden los autores.

 

Aunque los autores especulan que es plausible una relación causal entre las bajas concentraciones de vitamina D y los niveles deficientes de colesterol, también puntualizan explicaciones alternativas y señalan la necesidad de estudios para esclarecer la relación.

 

"Las personas que realizan ejercicio físico en espacios exteriores en grado considerable, lo que aumentaría los niveles de 25(OH)D a consecuencia de una mayor exposición al sol, también tienen más probabilidades de tener hábitos alimentarios saludables, lo cual podría afectar favorablemente su perfil de lípidos".

 

 

Dra. Eneida Boteon Schmitt y sus colaboradores, de la Faculdade de Medicina de Botucatu, en la Universidade Estadual Paulista, en San Pablo, Brasil.