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03-03-2018

Los alimentos altamente procesados pueden aumentar el riesgo global de cáncer

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Los alimentos altamente procesados pueden aumentar el riesgo global de cáncer

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Una dieta con alta ingesta de alimentos altamente procesados con contenido de carbohidratos, grasas y sal, además de sobrepeso, obesidad, diabetes de tipo 2 y cardiopatía, pueden aumentar el riesgo global de cáncer y cáncer de mama, según un nuevo estudio.[1]

Los alimentos altamente procesados incluyen los productos de pastelería y repostería industrial envasados, los fideos o sopas instantáneos, las carnes reconstituidas, los alimentos congelados y los aperitivos imperecederos; las sustancias que contienen podrían ser las responsables de aumentar considerablemente el riesgo global de cáncer.

El estudio encontró que un aumento de 10% de la proporción de alimentos altamente procesados en la dieta estaba asociado a un incremento de 11% del riesgo global de cáncer (hazard ratio [HR]: 1,12; p < 0,001).

Los alimentos altamente procesados incluidos en el estudio fueron los siguientes: 1) salsas y grasas altamente procesadas p = 0,002); 2) bebidas (p = 0,005); y 3) productos azucarados (p = 0,03).

Los autores advierten que "si se confirman los resultados en otras poblaciones y en otros países, esto será un indicativo de que el consumo rápidamente creciente de alimentos altamente procesados puede provocar un incremento de la incidencia de cáncer en las próximas décadas".

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El consumo rápidamente creciente de alimentos altamente procesados puede provocar un incremento de la incidencia de cáncer en las próximas décadas.

También señalaron que mucha gente en todo el mundo ingiere alimentos altamente procesados.

Los estudios previos que analizaron el consumo alimentario individual en Europa, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Brasil, indican que hasta 50% del consumo energético total diario de las personas que viven en países industrializados procede de alimentos y productos alimentarios altamente procesados.

Aumento del riesgo de cáncer de mama
Este estudio también demostró que el consumo de alimentos altamente procesados se vincula a un incremento de 12% del riesgo de desarrollar cáncer de mama (HR: 1,11; p = 0,02).

Estos productos incluyen específicamente los del grupo con contenido elevado de azúcar (p = 0,006).

No había una asociación estadísticamente significativa entre consumo de alimentos muy altamente procesados e incremento del riesgo de cáncer de próstata o de cáncer colorrectal.

Tampoco había una asociación estadísticamente significativa entre alimentos menos procesados y riesgo de cáncer.

Este grupo de alimentos incluye verduras enlatadas, quesos y pan fresco sin envasar.

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Por el contrario, el estudio demostró que una dieta compuesta principalmente por alimentos frescos o mínimamente procesados, incluyendo frutas, verduras, legumbres, arroz, pasta, huevos, carne, pescado y leche, estaba asociada a un descenso del riesgo global de cáncer y de cáncer de mama.

Los autores explicaron que "estos resultados continúan siendo estadísticamente significativos después de corregir varios marcadores de la calidad nutricional de la dieta (consumo de lípidos, sodio y carbohidratos o tipo occidental), según el análisis de los componentes principales".

Los resultados deben interpretarse con cautela
No es posible emitir conclusiones sobre la causalidad, debido a que se trata de un estudio observacional. "No es necesario ser alarmistas. En este momento es mejor ser prudentes. Estos resultados deben confirmarse en otras cohortes prospectivas, y es conveniente ampliar la investigación de los mecanismos implicados".

En un editorial adjunto, los Dres. Adriana Monge, y Martin Lajous, del Instituto Nacional de Salud Pública de la Ciudad de México y de la Harvard T. Chan School of Public Health, de Boston, Estados Unidos, calificaron los resultados como "interesantes", pero insistieron en que deben interpretarse con cautela. Es necesario realizar más investigación, con el fin de obtener suficiente evidencia epidemiológica para modificar las medidas de salud pública, o conducir a la elaboración de consejos factibles.[2]

Asimismo, los Dres. Monge y Lajous puntualizaron: "Estamos bastante lejos de entender todas las implicaciones del procesamiento de los alimentos en la salud y el bienestar.

Las realidades cambiantes del suministro global de alimentos, así como las limitaciones inherentes a los estudios epidemiológicos, reclaman más ciencia básica, incluyendo datos en animales, para fundamentar investigaciones adicionales sobre el efecto del procesamiento de los alimentos en el ser humano.

Hay que ser cuidadosos al trasladar los puntos fuertes y débiles de este último análisis al público general, y aumentar el conocimiento de la complejidad asociada a la investigación nutricional en poblaciones que viven en libertad".

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Calorías vacías, nutrición de mala calidad
Muchos alimentos procesados se caracterizan por aportar calorías vacías, y una nutrición de mala calidad, y por contener pocas vitaminas, y una cantidad mínima, o nula, de fibra, puntualizaron la Dra. Touvier y sus colaboradores.

Los alimentos muy procesados pueden contener aditivos y conservadores que potencian el sabor, y retrasan la caducidad.

Los estudios experimentales indican que los compuestos que se forman durante la producción, procesamiento y almacenamiento de los alimentos industrializados, pueden tener propiedades carcinógenas.

Por ejemplo, durante el procesamiento mediante calor en las papas fritas, galletas, pan o café, pueden formarse contaminantes como la acrilamida, explicaron los autores del estudio. "Un metanálisis reciente encontró una asociación débil entre acrilamida en los alimentos, y riesgo de cáncer renal y de endometrio, en personas no fumadoras".

La International Agency for Research on Cancer y el National Toxicology Program, consideran a la acrilamida como "un probable" carcinógeno humano.

Detalles del estudio
Para este estudio, los investigadores emplearon datos de la cohorte en desarrollo NutriNet-Santé, basada en internet.

Desde mayo del año 2009 se han incorporado al estudio personas de la población general en Francia, para examinar la asociación entre nutrición y salud.

El estudio incluye 104.980 participantes (media de edad, 43 años) que no tenían cáncer al inicio del mismo. Estos se incorporaron entre los años 2009 y 2017, y 78% pertenecía al género femenino.

En el momento de la inclusión, los participantes respondieron cinco cuestionarios en internet, incluyendo uno sobre su alimentación.

Cada 6 meses se asignaron, de manera aleatorizada, registros de alimentación durante 24 horas para hacer un seguimiento del consumo por los participantes, de 3.300 alimentos diferentes durante un periodo de 2 semanas. Los alimentos se clasificaron según "tipo, grado, y objetivo del procesamiento industrial".

Los alimentos incluían panes y bollos envasados producidos a granel, aperitivos dulces o salados envasados, productos de repostería y postres envasados, refrescos y bebidas azucaradas, albóndigas, aves de corral y palitos de pescado, y otros productos cárnicos reconstituidos que empleaban conservadores distintos de la sal, como los nitritos.

También se incluyeron fideos y sopas instantáneos, alimentos preparados calificados como imperecederos o congelados, y productos alimentarios compuestos principalmente por azúcar, aceites y grasas o aceites hidrogenados, almidones modificados, y proteínas aisladas.

Los alimentos altamente procesados tienen un alto contenido de sal, algunos ejemplos incluyen sopas deshidratadas, carnes procesadas, galletas y salsas.

Los alimentos conservados con sal se asocian a incremento del riesgo de cáncer gástrico.

Un conocimiento más profundo de los efectos del procesamiento de los alimentos puede llevar a aplicar medidas para reformular los productos alimentarios, fijar impuestos, e imponer restricciones de comercialización de los productos altamente procesados.

Brasil y Francia han recomendado disminuir la cantidad de estos alimentos en la dieta, a favor de los alimentos crudos y mínimamente procesados.

La Dra. Touvier explicó que es necesario llevar a cabo más estudios epidemiológicos y experimentales, a fin de conocer mejor el efecto relativo de la composición nutricional, los aditivos alimentarios, los materiales de contacto y otros contaminantes.

Los siguientes pasos de su equipo, del Nutritional Epidemiology Research, consisten en llevar a cabo un análisis de la información nutricional detallada en los nombres y marcas comerciales de los alimentos, incluidos en los datos de la cohorte NutriNet-Santé.

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Se enfocarán en el impacto de la exposición a largo plazo a aditivos alimentarios, sustancias específicas, y exposición múltiple a aditivos.

La Dra. Touvier explicó que "la mayoría de los aditivos autorizados probablemente es segura, pero algunos han generado preocupación en modelos animales, y precisan una investigación en estudios observacionales en el ser humano.

Se trata del efecto cóctel de todos estos aditivos consumidos juntos".

Reacciones a las noticias
Este estudio se ha divulgado ampliamente en los medios de comunicación generales en Reino Unido, y ha generado varias reacciones a los hallazgos.

Algunos científicos que no participaron en el estudio han realizado comentarios en el Science Media Centre.[3]

Ian Johnson, Ph. D., investigador en nutrición, y miembro emérito del Quadram Institute Bioscience de Norwich, Reino Unido, afirmó: "Este es un estudio observacional muy numeroso, con métodos detallados y estrictos de recolección de datos.

Los autores han identificado asociaciones relativamente débiles, con escasa significación estadística, entre algunos tipos de cáncer, y la alimentación.

El problema radica en que la definición de alimentos altamente procesados que han utilizado es tan débil e inespecífica, que es imposible decidir con exactitud qué vínculos causales han observado, si es que existe alguno".

Tom Sanders, DSC, Ph. D., profesor emérito de nutrición y dietética del King's College de Londres, Reino Unido, comentó: "La idea de clasificar los patrones dietéticos que dependen de alimentos procesados industrialmente en relación con el riesgo de enfermedad es novedosa, pero quizá deba mejorarse antes de convertirla en una guía de consejos alimentarios prácticos".

El especialista también destacó que "es difícil definir el término de alimento altamente procesado respecto a la calidad del mismo, y no es un término utilizado de manera generalizada por los científicos nutricionales.

Este estudio parece estar encaminado a demostrar que los alimentos procesados industrialmente aumentan el riesgo de cáncer.

Los víveres altamente procesados están centrados en alimentos como tarros de tallarines, cereales de desayuno, pan procesado industrialmente, pizza, bizcochos, papas fritas, postres preparados, albóndigas, y bocaditos de pollo, repostería, y refrescos, incluyendo los edulcorados artificialmente.

Sin embargo, la definición excluye muchos alimentos caseros o artesanales, como pan, bizcochos, galletas, mantequilla, carne, queso, fruta enlatada, y verduras, así como el azúcar y la sal utilizadas en la preparación de estos.

Desde un punto de vista nutricional, la clasificación resulta arbitraria y basada en la premisa de que la comida elaborada industrialmente tiene una composición nutricional y química distinta de la comida casera, o de elaboración artesanal. Pero no es así".

El Dr. Sanders puntualizó que además existen algunos factores de confusión. "Lo que la gente come es una expresión de su estilo de vida en general, y es posible que no tenga relación causal con el riesgo de cáncer.

Por este motivo, es necesario excluir los llamados factores de confusión, es decir, factores conocidos de riesgo de cáncer, como tabaquismo, obesidad, consumo de alcohol, y un escaso consumo de frutas y verduras, como señala el editorial adjunto. Los autores han intentado hacerlo con algunos ajustes estadísticos, que no han modificado los resultados.

Sin embargo, los consumidores de muchos alimentos altamente procesados tenían diferencias en algunos aspectos que tal vez contribuyeron al riesgo asociado al consumo de comida altamente procesada.

Por ejemplo, los participantes en el estudio, que consumían muchos alimentos altamente procesados (33,3%) tenían más probabilidad de ser fumadores en activo (20,2% frente a 16,9%), no realizar actividad física (24,7% frente a 20,9%), y tomar anticonceptivos orales (30,8% frente a 22%), en comparación con los que consumían muy pocos (aproximadamente 18,7%)".

Un periódico de Reino Unido, The Guardian, publicó el comentario de un portavoz de la Food and Drink Federation: "No hay que satanizar la comida procesada, ya que trabajando en estrecha colaboración con nuestros socios de la cadena de suministro alimentario podemos utilizar el procesamiento de manera favorable, para conseguir que todos los sectores de la sociedad tengan acceso a comida segura y asequible".[4]

Además, The Guardian también publicó el comentario de Tam Fry, portavoz del National Obesity Forum: "Muchos estudios de investigación tienen limitaciones, y los autores de este son suficientemente honestos para reconocer que es necesario realizar más investigación para obtener resultados concluyentes.

Pero no hay humo sin fuego: Debemos considerar sus preocupaciones, y leer las etiquetas de los alimentos con más atención.

Enormes cantidades de comida procesada consumida habitualmente tienen una concentración excesiva de azúcar, grasa y sal en su composición, y todas están enumeradas en el envase".

Otro informe de la agencia de noticias CNBC destacó la relación entre los bocaditos de pollo y el cáncer, pero también publicó los comentarios de Linda Bauld, Ph. D., y experta en medicina preventiva del Cancer Research UK: "La gente no debe preocuparse por comer algunos alimentos procesados de distintos tipos a la vista de los resultados de este estudio.[5]

Existe evidencia científica fiable que indica que el consumo escaso de fruta, verdura y fibra, y la ingesta excesiva de carne roja y procesada en nuestras dietas, puede contribuir a la aparición de algunos tipos de cáncer.

"Disfrutar de una alimentación equilibrada, evitar la comida 'chatarra', y mantener un peso adecuado, son medidas que todos podemos aplicar para ayudar a que las probabilidades estén a nuestro favor", concluyó la Dra. Bauld.

El estudio fue financiado por el Ministère de la Santé, el Institut de Veille Sanitaire, el Institut National de la Prévention et de l'Education pour la Santé, Région Ile-de-France, el Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale, el Institut National de la Recherche Agronomique, el Conservtoire National des Arts et Métiers, y la Université Paris. La Dra. Touvier Ph. D., del Centre de Recherche Épidemiologie et Statistique Sorbonne Paris Cité, en París, Francia, y sus colaboradores.
Este equipo de investigadores explicó los resultados de un estudio prospectivo con más de 100.000 participantes de la cohorte NutriNet-Santé.
Dra. Mathilde Touvier y colaboradores BMJ.