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02-11-2017

Nueva guía de CDC para el cuidado de los lactantes con Zika congénito

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Nueva guía de CDC para el cuidado de los lactantes con Zika congénito

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Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos publicó una guía clínica actualizada para el cuidado de los recién nacidos que tienen o podrían tener una infección congénita por el virus de Zika.

 

La nueva guía, que incorpora datos recopilados durante el año pasado, estratifica a los recién nacidos en tres categorías de riesgo con base en los resultados de las pruebas de laboratorio de la madre, la presencia o ausencia de defectos de nacimiento y las pruebas de laboratorio para detectar la infección por virus de Zika en el recién nacido.

 

Las recomendaciones cubren el diagnóstico, la evaluación, la vigilancia y el manejo para cada grupo de riesgo. La actualización también suspende algunas recomendaciones de la versión anterior, publicada en agosto de 2016. 

 

El cribado de tiroides y de audición de los 4 a los 6 meses de edad ya no se recomienda debido a la falta de información sobre si estos exámenes son necesarios.

 

"Existen muchas cosas que todavía no sabemos sobre el virus de Zika, por lo que es muy importante para nosotros vigilar de cerca a estos recién nacidos a medida que crecen", dijo la Dra. Brenda Fitzgerald, directora de CDC, en un comunicado de prensa.

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"Aprender cómo podemos apoyarlos mejor, requerirá un enfoque de equipo entre los proveedores de atención médica y las familias".

El síndrome de Zika congénito se asocia con un patrón de defectos congénitos que incluye anomalías cerebrales, problemas de visión, pérdida auditiva y problemas para mover las extremidades.

 

Los lactantes con infección congénita pueden parecer sanos al nacer, pero podrían tener defectos cerebrales subyacentes u otros problemas de salud asociados con el virus de Zika.

 

Por lo tanto, las recomendaciones actualizadas enfatizan la importancia de que los proveedores de atención médica pediátrica evalúen el riesgo de infección congénita por el virus de Zika, estén en contacto con los obstetras y mantengan un alto índice de sospecha de problemas de desarrollo tardíos en los lactantes nacidos de madres con posible exposición al virus de Zika durante el embarazo, incluso si no hay síntomas evidentes al nacimiento.

 

En todos los casos, la evaluación estándar recomendada al nacer y en cada consulta para los lactantes con posible exposición al virus de Zika durante el embarazo incluye un examen físico completo (incluidos los parámetros de crecimiento), cribado y vigilancia del desarrollo mediante herramientas validadas recomendadas por la American Academy of Pediatrics, y exámenes de la vista según lo recomendado por la American Academy of Pediatrics.

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La guía también recomienda un cribado auditivo del recién nacido al nacer, preferiblemente con audiometría por respuesta auditiva automatizada por potenciales evocados del tronco encefálico.

 

Para los lactantes con defectos de nacimiento compatibles con el síndrome de Zika congénito de madres con posible exposición durante el embarazo (independientemente de los resultados de la prueba del virus de Zika de la madre), los expertos ampliaron la lista de posibles problemas a buscar, como dificultad para respirar, para tragar e hidrocefalia.

 

Los autores señalan que el cuidado y el seguimiento de estos recién nacidos ya no depende de los resultados de las pruebas de virus de Zika.

 

"Debido a que los recién nacidos con hallazgos clínicos consistentes con el síndrome de Zika congénito están en riesgo de retraso del desarrollo y discapacidades, se recomienda referirlos a un especialista en el desarrollo y a programas de intervención temprana, igualmente se deben brindar servicios de apoyo familiar", escriben los autores.

 

También recomienda referirlos para buscar enfermedades infecciosas, conocer la genética clínica y la evaluación por neurología al primer mes de edad, para realizar un examen neurológico completo.

 

Ya no se recomiendan las pruebas auditivas de diagnóstico a los 4 o 6 meses de edad para los lactantes que pasaron las pruebas iniciales.

 

Para lactantes sin defectos de nacimiento nacidos de madres con pruebas de laboratorio positivas con una posible infección en el embarazo, la guía recomienda realizar la prueba del virus de Zika. También deben realizar una ecografía de la cabeza y un examen oftalmológico exhaustivo al cumplir el primer mes de edad para descartar cambios subclínicos en el cerebro y los ojos.

 

La vigilancia en cada visita del niño sano debe incluir la evaluación del deterioro en la función o agudeza visual, problemas de audición, retraso en el desarrollo o retraso en el crecimiento de la cabeza.

 

Si la prueba de laboratorio muestra evidencia de infección congénita por el virus de Zika, se debe abordar al bebé de acuerdo a las recomendaciones para bebés con hallazgos clínicos.

 

Un cambio a la guía de 2016 es que las pruebas auditivas diagnósticas a los 4 o 6 meses de edad o la audiología conductual a los 9 meses de edad ya no están recomendadas si el bebé ha pasado el examen auditivo inicial mediante audiometría por respuesta auditiva automatizada por potenciales evocados del tronco encefálico.

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Por el contrario, si la prueba de laboratorio no muestra evidencia de infección congénita por el virus de Zika, el lactante debe recibir la atención pediátrica de rutina.

 

Finalmente, los lactantes sin defectos congénitos nacidos de madres con posible exposición al virus de Zika, pero sin evidencia de laboratorio de infección por el virus de Zika durante el embarazo, deben recibir la evaluación estándar en cada visita, así como cuidados preventivos de rutina e inmunizaciones.

 

Este grupo incluye a los lactantes nacidos de madres que no fueron evaluadas durante el embarazo o aquellas cuya prueba de Zika podría haber sido negativa debido a problemas de tiempo, sensibilidad o especificidad.

 

Los autores escriben: "Debido a que estos últimos problemas no son fáciles de discernir, todas las madres con posible exposición al virus de Zika durante el embarazo que no tengan pruebas de laboratorio de una posible infección por el virus de Zika, incluidas las que dieron negativo con la tecnología actualmente disponible, deberían ser consideradas dentro de este grupo".

 

La actualización también incluye recomendaciones adicionales para el diagnóstico prenatal de la infección congénita por el virus de Zika, incluido el uso de ultrasonido y amniocentesis.

 

Dra. Brenda Fitzgerald, directora de CDC

La guía fue desarrollada por la Dra. Tolulope Adebanjo, del Servicio de Inteligencia Epidemiológica de CDC, en Atlanta, Estados Unidos, y sus colaboradores en conjunto con la American Academy of Pediatrics, el American College of Obstetricians and Gynecologists y otros expertos clínicos en agosto de 2017.