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21-06-2017

El cannabidiol es benéfico para el tratamiento de la epilepsia refractaria infantil

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El cannabidiol es benéfico para el tratamiento de la epilepsia refractaria infantil

 

El uso de cannabis medicinal ha visto una aceptación en la comunidad médica en los últimos años debido a su eficacia para tratar algunas enfermedades y trastornos.

 

Un área en la que el cannabis tiene un gran potencial terapéutico es la epilepsia infantil.

 

Durante la 6ª Cumbre Nacional de Pediatría, organizada por la Sociedad Mexicana de Pediatría, A.C. (SMP) en la Ciudad de México del 7 al 9 de junio, el Dr. Eduardo Barragán Pérez, neurólogo pediatra del Hospital Infantil de México "Federico Gómez", presentó los resultados más recientes del uso medicinal del aceite de cannabis para el tratamiento de la epilepsia refractaria.[1]

 

Durante su presentación, el Dr. Barragán enfatizó que "en lo que más se ha utilizado el cannabis es definitivamente en el tratamiento de la epilepsia".

 

Esto, por los buenos resultados que ha tenido el uso del cannabidiol (CBD) (uno de los principales cannabinoides de la planta de marihuana) como tratamiento en estudios pasados.[2,3,4] 

 

Primera semana

"La respuesta al tratamiento farmacológico con cannabis es bastante rápida, incluso desde la primera semana de tratamiento", mencionó.

 

Sin embargo, en algunos estudios se ha sugerido que existe una cierta tolerancia al fármaco con su uso por más de 12 semanas.

 

"En la mayoría de los estudios no se ha demostrado que tenga toxicidad", puntualizó el Dr. Barragán. "Es una ventaja muy importante, porque no pone en riesgo la salud de los pacientes".

 

Durante su presentación, el Dr. Barragán presentó el caso clínico de un paciente de 9 años de edad con crisis focales bihemisféricas.

 

Ya se le habían administrado al paciente más de 5 medicamentos y terapias, incluyendo gammaglobulina y esteroides sin éxito.

 

Presentaba deterioro cognitivo y en promedio, 30 crisis al día.

 

Se inició el tratamiento con aceite de cannabidiol, continuando con los medicamentos antiepilépticos antes prescritos.

 

A los 14 días de tratamiento, las crisis disminuyeron en un 50% y a los 2 meses solo presentaba de 2 a 3 crisis por día.

 

También mejoró el estado cognitivo y de alerta del paciente.

 

Este paciente es parte de un estudio que se llevó a cabo en el Hospital Infantil de México "Federico Gómez" de junio de 2016 a marzo de 2017, junto con el Dr. Juan Carlos García Beristain, en donde se incluyó a 36 pacientes mayores de 2 años de edad, tanto de género femenino como masculino, con epilepsia refractaria al tratamiento.

 

El objetivo del tratamiento fue la evaluación de la respuesta terapéutica posterior al uso de cannabidiol 100% puro tras 4 a 6 semanas de tratamiento, determinando cambios en los patrones electroencefalográficos, y la frecuencia de efectos adversos a corto plazo.

 

Por otro lado, con el uso de la resonancia magnética "estamos haciendo un seguimiento tractográfico de los pacientes", agregó el Dr. Barragán, para ver si la respuesta al tratamiento no solo tiene que ver con una respuesta clínica favorable, sino también si la estabilización de las crisis impacta sobre la reestructuración y la reactivación de los circuitos neuronales.

 

Los resultados del estudio indican que hubo una reducción en la frecuencia de las crisis en 87,1% de los pacientes en la semana 4 del tratamiento, junto con una mejoría en el patrón eléctrico de actividad epiléptica en 31 pacientes (86%) y sin modificación en 5 pacientes (14%). Hubo 3 pacientes (8,3%) en los que no se observó ninguna respuesta.

 

"Las que tienen una mejor respuesta son las epilepsias focales", expresó el Dr. Barragán, "mientras que las que tienen menos respuesta son las crisis tónicas.

 

También las atónicas, que son las más difíciles de manejar, tuvieron una respuesta bastante adecuada".

 

El tratamiento también mostró beneficios en el ciclo sueño-vigilia, el estado de alerta y cognición, y la espasticidad.

 

Además, también hubo una mejoría en la calidad de vida, valorada mediante el cuestionario de calidad de vida en epilepsia (QOLIE-31).

 

Hasta el momento, más de un año y medio después de empezar con el protocolo, el grupo del Dr. Barragán ha tratado casi 100 pacientes, la mayoría con epilepsias focales sintomáticas y han empezado a hacer tratamientos con pacientes con síndrome de West.

 

Normalmente estos pacientes tienen tratamientos con múltiples fármacos, por lo que la interacción entre el cannabidiol y los otros fármacos es un factor importante para tomar en cuenta.

 

"Se sabe que el cannabidiol disminuye los efectos del clobazam [bezodiazepina]", dijo el Dr. Barragán.

 

Por otro lado, para evitar la tolerancia inmediata al tratamiento, el grupo del Dr. Barragán ha implementado la suspensión temporal del tratamiento con cannabidiol un día a la semana, un esquema que aparentemente evita la tolerancia.

 

La dosis máxima sugerida es de 15 mg/kg/día. Se recomienda iniciar con cannabidiol puro, y si no se responde de manera adecuada agregar tetrahidrocannabinol (THC) al tratamiento.

 

En este estudio los investigadores han detectado algunos efectos adversos. Notaron que el cannabidiol tiene un efecto en el estado de alerta causando somnolencia, igualmente refieren disminución del apetito y en algunos pacientes diarrea, "pero son efectos transitorios y bien tolerados", aseguró el Dr. Barragán.

 

 "No conocemos los efectos crónicos del uso de cannabinoides en la medicina", señaló, y también queda pendiente el asunto de la dependencia, la automedicación y el abuso del medicamento.

 

Debido a los buenos resultados, el grupo del Dr. Barragán ha empezado a utilizar el aceite de cannabidiol para tratar otros trastornos, incluyendo distonías, discinesias, espasticidad y trastornos del espectro autista.

 

En este último trastorno el tratamiento ayuda a la regulación del sueño y de la agitación psicomotriz, pero no tanto en la parte del lenguaje, según los resultados del médico.

 

También, en colaboración con la Universidad Autónoma de México, plantel Xochimilco, están trabajando para desarrollar la administración de cannabinoides a través de nanopartículas, utilizando un spray (aerosol) en la mucosa nasal, con el objetivo de mantener concentraciones del cannabinoide en el sistema nervioso central por un mayor plazo de tiempo.

 

El nuevo contexto mexicano

El pasado 13 de Diciembre del 2016, el Senado de la República aprobó el uso medicinal de la marihuana.[5]

 

Para el Dr. Barragán "es un paso muy importante para la investigación y la población infantil con problemas neurológicos graves en México". Para él, este evento permitirá la "utilización sin todos los tabús que a veces conlleva, así como para conseguir el medicamento de manera mucho más fácil para la investigación".

 

"Lo que sigue es, cómo se va a regular la producción, distribución e importación de otro tipo de cannabis", comentó el médico.

 

Por ahora, la botella de aceite de cannabidiol con 236 ml cuesta alrededor de los 6.500 pesos. "Es un tratamiento caro, por lo que esperamos que bajen los precios, ya que muchos de los problemas neurológicos graves impactan a la población más pobre de nuestro país".

 

Desafortunadamente, por las limitantes económicas, o por simple comodidad, la población ha empezado a fabricar el aceite de cannabidiol de manera "artesanal".

 

Sin embargo, estos productos no siempre son obtenidos con los métodos de extracción correctos, por lo que no se puede saber la cantidad exacta de cannabidiol y tetrahidrocannabinol contenidas, y a veces las sustancias que se usan para su elaboración son muy dañinas.

 

"Hay una gran variabilidad en contenido, quién lo hace, cómo se almacena y en ocasiones pudiendo volverse hasta peligroso", alertó el Dr. Barragán Pérez. Es por esto que la nueva aprobación del Senado permitirá que se puedan adquirir productos seguros y regulados.

 

En el campo de la neurología infantil, hay una percepción de gran optimismo.

 

De cada 3 niños con epilepsia, 1 no responde a los medicamentos existentes.

 

De acuerdo al Dr. Barragán Pérez "el hecho de tener un nuevo medicamento que amplíe el arsenal terapéutico para estos pacientes, y que aparentemente no tiene toxicidad", es muy importante.

 

"Yo lo que quisiera es que, antes de decirle que no a su paciente que les pregunte si puede utilizar cannabinoides, que lo reconsideren, porque para estos pacientes con enfermedades crónicas, puede ser una excelente opción farmacológica", concluye el especialista.