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11-02-2017

Prevención de obesidad y desordenes de la alimentación en adolescentes

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Prevención de obesidad y desórdenes de la alimentación en adolescentes

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Reporte clínico sobre prevención de obesidad y desórdenes de la alimentación en la adolescencia.

 

La prevalencia de la obesidad infantil ha aumentado dramáticamente en las últimas décadas en los Estados Unidos y en otros países. La obesidad durante la adolescencia se asocia con una morbilidad médica significativa durante la edad adulta.

 

Los trastornos de la alimentación (TDAs) son la tercera condición crónica más común en adolescentes, después de la obesidad y el asma.

 

La mayor parte de los adolescentes que desarrollan un TDA no eran obesos previamente, pero algunos adolescentes pueden malinterpretar lo que es la "alimentación saludable" y participar en conductas poco saludables, como saltarse comidas o el uso de las dietas de moda en un intento de "ser más saludable", lo que puede llevar al desarrollo de un TDA.

 

Los mensajes de los pediatras acerca de la obesidad y la revisión de formas constructivas para controlar el peso pueden ser incorporados como forma de apoyo y segura en las visitas de atención de la salud.

 

Evitando el lenguaje basado en el peso y utilizando técnicas de entrevista motivacional (EM) podría mejorar la comunicación y promover resultados exitosos cuando se proporciona asesoramiento sobre control de peso.

 

Este informe clínico complementa los reportes existentes de la Academia Americana de Pediatría (AAP) sobre los TDAs y la prevención de la obesidad.

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El objetivo es abordar la interacción entre la prevención de la obesidad y los TDAs en adolescentes y hacer hincapié en que la prevención de la obesidad no promueve el desarrollo de los TDAs en los adolescentes.

 

En los últimos 30 años, la tasa de obesidad en la infancia se ha más que duplicado, y la tasa de obesidad en la adolescencia se ha cuadruplicado.

 

Sin embargo, datos más reciente de los últimos años entre 2003-2004 y 2011-2012 no revelaron cambios significativos en la prevalencia de la obesidad en jóvenes o en adultos.

 

Aunque detener el aumento de la tasa de obesidad es un paso en la dirección correcta, la prevalencia de obesidad sigue siendo alta, y la carga del cuidado de la salud y los costos siguen siendo significativos.

 

Relación entre la obesidad en la niñez y el estado de salud en la adultez

La mayoría de los estudios encontraron que los niños y adolescentes que son obesos, especialmente aquellos en el rango más alto de percentiles de IMC, es más probable de sean obesos en la edad adulta.

 

Las consecuencias para la salud de la obesidad se pueden manifestar durante la infancia, pero cuanto más tiempo una persona es obesa, mayor es el riesgo de que él o ella tengan problemas de salud en la edad adulta.

 

Un IMC alto en la adolescencia aumenta el riesgo de diabetes del adulto y de enfermedad coronaria casi tres veces y cinco veces, respectivamente.

 

La diabetes tipo 2 es una de las complicaciones más graves de la obesidad infantil. Los riesgos de otras comorbilidades comunes, como hipertensión, perfiles lipídicos anormales, enfermedad de hígado graso no alcohólica, cálculos biliares, reflujo gastroesofágico, síndrome de ovario poliquístico, apnea obstructiva del sueño, asma, y problemas de huesos y articulaciones, aumentan significativamente tanto en adolescentes obesos como en adultos que eran obesos en la adolescencia.

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Además, preocupan significativamente las morbilidades psicosociales asociadas con la obesidad infantil, como la depresión, la falta de autoestima, y la mala calidad de vida.

El inicio de los TDAs ocurre por lo general durante la adolescencia, con la prevalencia más alta en las chicas adolescentes, pero el incremento de los TDAs es reconocido cada vez más en niños de 5 a 12 años.

 

El aumento de la prevalencia de las tasas también se observó en varones y los jóvenes de las minorías. El pico de edad de la aparición de la anorexia nerviosa (AN) es cerca de la mitad de la adolescencia, y la edad pico de aparición de la bulimia nerviosa (BN) es la adolescencia tardía.

 

Aunque las tasas de incidencia global se mantuvieron estables, hubo un notable aumento en la incidencia de la AN en las chicas de 15 a 19 años.

 

En los Estados Unidos de 1999 a 2006, las hospitalizaciones por TDAs aumentaron 119% en niños menores de 12 años.

 

La prevalencia a lo largo de la vida de AN, BN y trastorno de atracones de comida en las adolescentes son del 0,3%, 0,9% y 1,6%, respectivamente.

 

La relación mujer-hombre reportada es de 9:1, pero se está reconociendo un número creciente de varones con TDAs, especialmente entre los grupos de edad más jóvenes.

 

La mayoría de los adolescentes que desarrollan un TDA no tenían sobrepeso previamente. Sin embargo, no es inusual que un TDA comience con un adolescente "tratando de comer sano".

 

Algunos adolescentes y sus padres malinterpretan los mensajes de prevención de la obesidad y comienzan a eliminar los alimentos que consideran "malos" o "poco saludables."

 

La Administración de Alimentos y Drogas de EEUU mandó hacer etiquetas con los factores nutricionales de los alimentos como porcentajes de los valores diarios basados en una dieta de 2000 Kcal.

 

Las adolescentes moderadamente activas requieren aproximadamente 2200 Kcal/día, y los adolescentes moderadamente activos requieren

2800 Kcal/día para el normal crecimiento y desarrollo.

 

Los adolescentes que son atletas requieren aún mayor ingestión de calorías. La adhesión estricta a una dieta de 2000 Kcal/día puede llevar a un déficit de energía y a una pérdida de peso en muchos adolescentes en crecimiento.

 

Los adolescentes con sobrepeso pueden adoptar comportamientos alimenticios desordenados al intentar bajar de peso.

 

Los primeros intentos de perder peso comiendo de forma sana pueden progresar a una grave la restricción dietética, saltarse comidas, períodos prolongados de hambre, o uso del vómito auto inducido, pastillas para adelgazar, o laxantes.

 

Los intentos iniciales de aumentar la actividad física pueden progresar al ejercicio compulsivo y excesivo, incluso hasta el punto en el cual el adolescente se despierta por la noche para hacer ejercicio o continúa el exceso de ejercicio a pesar de la lesión.

 

Los TDAs que se desarrollan en el contexto de la obesidad previa pueden presentar desafíos que retrasan el tratamiento del TDA.

 

En un primer momento, la pérdida de peso es alabada y reforzada por los miembros de la familia, los amigos, y el personal de salud, pero la preocupación excesiva por la pérdida de peso puede conducir a aislamiento social, irritabilidad, dificultad para concentrarse, profundo miedo a recuperar el peso perdido, y la distorsión de la imagen corporal.

 

Si el pediatra sólo se centra en la pérdida de peso sin identificar los síntomas y signos de preocupación asociados puede perderse un TDA subyacente.

 

Estudios observacionales transversales y longitudinales identificaron los siguientes comportamientos asociados con la obesidad y los TDAs en adolescentes:

 

Hacer dieta. Hacer dieta, definida como la restricción calórica con el objetivo de la pérdida de peso, es un factor de riesgo tanto para la

obesidad como para los TDAs.

 

Comidas familiares. Las comidas familiares se asociaron con una mejor ingesta alimentaria y proporcionan oportunidades para modelar el comportamiento de los padres, a pesar de que las comidas familiares no se mostró que prevengan la obesidad en los grupos étnicos.

 

Charla sobre el peso. La charla sobre el peso por parte de los miembros de la familia se refiere a los comentarios hechos por los miembros de la familia acerca de su propio peso o los comentarios que recibe el niño por parte de los padres para fomentar la pérdida de peso.

 

Incluso los comentarios bien intencionados pueden percibirse como hirientes por el niño o el adolescente.

 

Burlas sobre el peso.

Las burlas sobre el peso por parte de la familia predice el desarrollo de sobrepeso, la ingesta compulsiva y las conductas extremas de control de peso en las niñas y el sobrepeso en los niños.

 

Las adolescentes que fueron objeto de burlas por su peso al inicio del estudio tuvieron aproximadamente el doble de riesgo de tener sobrepeso 5 años después.

 

Imagen corporal saludable.

La insatisfacción corporal es un factor de riesgo conocido para los TDAs y los desórdenes de la alimentación; las puntuaciones más altas de insatisfacción corporal se asocian con más dietas y con comportamientos de control de peso poco saludables tanto en niños como en niñas, actividad física reducida en las niñas, y más atracones en varones.

 

Las observaciones que pueden concluirse de la investigación actual resumidas en este informe para ayudar a prevenir problemas relacionados con el peso, incluyendo tanto la obesidad como los TDAs incluyen las siguientes:

 

1.Desalentar la dieta, la omisión de comidas, o el uso de pastillas para adelgazar; en su lugar, fomentar y apoyar la implementación de una alimentación saludable y de la actividad física que puedan mantenerse de forma continua. El foco debe estar en la vida sana y en los hábitos saludables en lugar de en el peso.

 

  1. Promover una imagen corporal positiva entre los adolescentes. No fomentar la insatisfacción corporal o centrarse en la insatisfacción corporal como una razón de la dieta.

 

  1. Fomentar las comidas en familia más frecuentes.

 

  1. Alentar a las familias a que no hablen sobre el peso, sino más bien hablar sobre alimentación saludable y ser activos para mantenerse saludables. Hacer más en el hogar para facilitar la alimentación saludable y la actividad física.

 

  1. Investigar sobre una historia de maltrato o intimidación en los adolescentes con sobrepeso y obesidad y abordar esta cuestión con los pacientes y sus familias.

 

  1. Es importante vigilar cuidadosamente la pérdida de peso en un adolescente que necesita perder peso para asegurarse que el adolescente no desarrolle una complicación médica de semi-inanición.

 

Las limitaciones de tiempo en la práctica pediátrica sobrecargada son significativas. Los problemas de peso pueden ser un tema sensible y por lo tanto, pueden llevar mucho tiempo.

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Comentario

El presente informe analiza la relación entre la prevención de la obesidad y el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria en los adolescentes.

 

La mayoría de los adolescentes que desarrollan un TDA no presentaban obesidad previamente, pero algunos comenzaron con un TDA en su esfuerzo por disminuir su peso.

 

Este trabajo enfatiza la necesidad de enfocar el tratamiento de la obesidad en lograr un estilo de vida más saludable, en lo que se refiere a alimentación y actividad física, y no focalizar en el descenso de peso.

 

Además, pone de relieve la importancia de las comidas en familia para mejorar la calidad de la dieta y favorecer el control de los padres sobre la ingesta de los niños y adolescentes.

 

Neville H. Golden, Marcie Schneider, Christine Wood Pediatrics 2016; 138